Vuelvo a estar en casa, por Navidad, como el chico de El Almendro, y ahora teniendo tiempo, voy a escribir un poco (bastante) de mi experiencia en Madrid.
Espero que no os aburráis mucho.
20 NoviembreComo era de esperar, el curso no empieza por enfermedad del profesor. Bueno, pues lo que hago es dar una vuelta por el barrio, abrirme una cuenta en Caja Madrid, etc...
Antes de nada, hago una "lista" de las condiciones del piso:
- Somos cuatro personas, un baño.
- Hay una perra pequeña de un año, que es de un amigo que la está cuidando.
- No hay silla en mi habitación, pero será comprada en los siguientes días.
Y por la tarde comienza el espectáculo. En esto que estoy en la cocina, y aparece un hombre. El día anterior yo había conocido a mis compañeros de piso, el dueño de la casa (Pablo), su mujer y la brasileña. Conmigo cuatro. Comienza a hablar el hombre:
- Hola, soy José. ¿Vives aquí?
- Sí, soy Ángel, pero...
- ¿Cuántas personas crees que somos?
- Pues contigo sumo cinco.
- Añade uno más.
- ¿Seis?
- Y el perro.
- Pablo me dijo que el perro se marchaba hoy.
- El perro lleva marchándose desde que entré yo en la casa.
- Vale, pero en la casa hay cuatro habitaciones, y yo no comparto cama con nadie.
- Ya, pero ¿has visto el colchón en el salón? Ahí es donde duerme Pablo con la novia.
- ¿Por qué?
- Muy fácil: Está endeudado hasta las patas. Cuando entré yo, la cosa estaba normal. Pero un buen día, decidió alquilar su habitación, y dijo que iba a estar unos días en el salón hasta que se moviese a casa de un primo. Yo empecé a sospechar cuando vi que puso bien todos los cables del ordenador.
- Pues a mí no me dijo esto.
- Claro, si te lo hubiera dicho, ¿te habrías quedado?
- No. Y de la silla que me ha prometido, nada de nada, ¿verdad?
- Nada.
Estupendo. Así que nada, he estado un mes viviendo en una especie de comuna, o como lo ha llamado dremin,
apartamento para diez.
De esto, claro, ni palabra a mis padres, para no preocuparles. No empecé el cursillo de java hasta el lunes siguiente, así que estuve toda la semana sintiéndome engañado como un chino.
Más o menos todo transcurrió de forma "normal". Yo no quise discutir nada acerca de la casa, sólamente aguanté sin decir nada, hasta el trece de diciembre.
13 DiciembreAl llegar al piso pagué el primer mes, bueno, lo pagué de 20 de noviembre a 20 de diciembre. Acordamos que se pagaría así, a no ser que me viniese mejor pagar a principios de mes, en ese caso lo que haríamos sería pagar esos diez-once días separados y ya está. Según el recibo de la fianza,. yo la recuperaría avisando con quince días de antelación. Vale, pues mi jugada pensada era: Decir que me marchaba el 31, pero pagando el tramo de días 20-31. Total que voy a hablar con Pablo:
- Oye Pablo, que bueno, que yo el día 30 me voy.
- ¿Sí? Me parece que es un poco precipitado... Deberías habérmelo dicho con más tiempo, hombre, jo, con quince días.
- Te lo estoy diciendo con más de quince días. Te digo hoy, día 13, que me marcho el 31.
- Ya pero... Yo contaba ya con ese dinero... Debo pagar unas cosas el día 22 y contaba con el dinero de tu alquiler para pagarlo.
- Como comprenderás, yo no sé los gastos que tienes, al igual que tú no sabes los gastos que tengo yo.
- Ya, bueno... De todas maneras, es un lío, porque ahora tengo que buscar otra persona para la habitación y...
- Mira, desde mañana mismo puedes poner un anuncio diciendo que la habitación está libre a partir de enero.
- Ya, pero yo contaba con ese dinero - una de las "cualidades" de Pablo es su capacidad de desviar la conversación e irse por las ramas, para que al final no sepas de qué se estaba hablando- y... Hay una persona que lleva un mes interesada en tu habitación, y en ese caso podría irse a vivir el día 20...
- ¿Me estás diciendo que irme el día 20? No puedes hacerme eso. Si me dices que debo avisar con quince días, y en cambio puedes "echarme" cuando quieras, no es justo. Yo me voy el 31.
En ese momento entró José en el salón, y Pablo, queriendo cerrar el tema, dijo:
- Bueno, pues mañana lo hablamos y eso.
- Vale, pero mañana sin falta.
Total, que por un lado me intenta colar que hay otro esperando a mi habitación, por otro que cuenta con mi dinero (con casi toda seguridad se habrá gastado el dinero de mi fianza y tendré problemas con él), pero bueno... Yo la verdad es que soy un desconfiado, y como veía que iba a haber problemas, decidí recoger el portátil y la
cámara de fotos digital (únicas cosas de valor, aparte del dinero, que tengo) y las dejé en casa de dremin. Decidí hacerme la cena.
Fui a la nevera. Hacía unos días, pensé que me habían robado un par de huevos. José me había dicho que el pillaje en la nevera y en el champú estaba a la orden del día, pero como no estaba seguro, no quise decir nada. Me quedaban dos huevos en la nevera. Abro la puerta, y veo el cartón de los huevos vacío. En la nevera, pero
vacío. Como ya había salido un poco calentito de la conversación anterior, voy al salón, donde estaban casi todos los habitantes de la casa (José, Pablo, la novia de Pablo y la brasileña) y digo:
- Esto... una cosa.
- Sí, dime -responde Pablo-.
- A la persona que me robe los huevos, que por favor, cuando acabe la caja que la tire a la basura, que no me sirve para nada.
- ¿Eh? - Pablo piensa un momento. José se escojona -. Ah sí, es que pensaban que eran de mi mujer -Sí, por eso estaban en mi repisa- y ha sido una confusión y...
- Vale, estupendo...
- No, si quieres ahora mismo bajo y te compro una caja y...
- No, si no me hacen falta, ni tampoco quiero una caja, con que me des los dos que me faltan me vale.
Siguió mareandome un rato. Pero lo mejor estaba por llegar, cuando dijo:
- De todas maneras lo has dicho un poco brusco, ¿no?
- ¿Eh?
- No es por mí, pero por las otras personas de la casa, has sido brusco. Deberías pedir disculpas.
- ¿QUÉ? - Encima de puta, pongo la cama - No pienso pedir disculpas.
- Pues es que eso es de persona maleducada.
- Pues soy un maleducado, qué vamos a hacer.
Y ná, así estamos, el miércoles me pasaré por el piso a recoger lo que me queda en casa, y a cerrar cuentas e irme. Como veo difícil recuperar la pasta, ya he hablado con José, y le he dicho que, en caso de que no me devuelva la fianza, que me llame cuando vaya a pagar el mes de enero, y hacemos una triple transacción.
Esperemos que salgan bien las cosas.