Viendo mis propósitos para este año, veo que he fracasado estrepitosamente. Sigo en el mismo trabajo que siempre, me sigo descuidando igual que siempre, en cocina apenas he avanzado nada (dentro de poco os contaré un experimento con la nueva vitrocerámica de mi madre) y ni mujeres, ni sobrinos (hey, eso no es culpa mía) ni nada de eso. No le dije nada a mi Strickweisemuse, total, creo que es una batalla perdida Comprarme cacharros, compré muchos: Un mp3 pequeñito, la TFT, el ebook y hasta un disco duro portátil. Y en estudios me estoy preparando una certificación de MS, a ver si en quince días la saco y me preparo otra.
El único éxito destacable ha sido el de los viajes: Cuatro vuelos de ida y vuelta en un año, tres nuevos destinos conocidos: Viena, Roma, Sofía (cambio horario incluido) y Berlín. Un viaje a Pamplona y muchos de ida y vuelta a Valladolid. Y para este año ya tengo un destino preparado, pero hasta que no esté allí no os diré nada.
Con este balance, he decidido que este año sólo voy a ponerme un propósito, que muchos los de mi círculo de confianza conocéis y que no quiero poner en el blog. No por hacerme el interesante, simplemente por no dejar constancia escrita de ello. Aunque puede que con esto que estoy diciendo muchos sabréis de qué se trata. De todas maneras, si alguno no sabe de lo que hablo y le interesa, para eso está el correo de contacto. Dicen que bienaventurados los que nada esperan, porque ellos nunca serán defraudados. Quien no se consuela es porque no quiere.
En fin, con este derroche de optimismo cierro este año, no sin antes agradeceros, como todos los años, que sigáis leyendo esta humilde bitácora que este año ha tenido una entrada por día (alguna trampeada por una hora) y que espero que este año todo os marche bien.
El único éxito destacable ha sido el de los viajes: Cuatro vuelos de ida y vuelta en un año, tres nuevos destinos conocidos: Viena, Roma, Sofía (cambio horario incluido) y Berlín. Un viaje a Pamplona y muchos de ida y vuelta a Valladolid. Y para este año ya tengo un destino preparado, pero hasta que no esté allí no os diré nada.
Con este balance, he decidido que este año sólo voy a ponerme un propósito, que muchos los de mi círculo de confianza conocéis y que no quiero poner en el blog. No por hacerme el interesante, simplemente por no dejar constancia escrita de ello. Aunque puede que con esto que estoy diciendo muchos sabréis de qué se trata. De todas maneras, si alguno no sabe de lo que hablo y le interesa, para eso está el correo de contacto. Dicen que bienaventurados los que nada esperan, porque ellos nunca serán defraudados. Quien no se consuela es porque no quiere.
En fin, con este derroche de optimismo cierro este año, no sin antes agradeceros, como todos los años, que sigáis leyendo esta humilde bitácora que este año ha tenido una entrada por día (alguna trampeada por una hora) y que espero que este año todo os marche bien.





































