Fin de año

Viendo mis propósitos para este año, veo que he fracasado estrepitosamente. Sigo en el mismo trabajo que siempre, me sigo descuidando igual que siempre, en cocina apenas he avanzado nada (dentro de poco os contaré un experimento con la nueva vitrocerámica de mi madre) y ni mujeres, ni sobrinos (hey, eso no es culpa mía) ni nada de eso. No le dije nada a mi Strickweisemuse, total, creo que es una batalla perdida Comprarme cacharros, compré muchos: Un mp3 pequeñito, la TFT, el ebook y hasta un disco duro portátil. Y en estudios me estoy preparando una certificación de MS, a ver si en quince días la saco y me preparo otra.

El único éxito destacable ha sido el de los viajes: Cuatro vuelos de ida y vuelta en un año, tres nuevos destinos conocidos: Viena, Roma, Sofía (cambio horario incluido) y Berlín. Un viaje a Pamplona y muchos de ida y vuelta a Valladolid. Y para este año ya tengo un destino preparado, pero hasta que no esté allí no os diré nada.

Con este balance, he decidido que este año sólo voy a ponerme un propósito, que muchos los de mi círculo de confianza conocéis y que no quiero poner en el blog. No por hacerme el interesante, simplemente por no dejar constancia escrita de ello. Aunque puede que con esto que estoy diciendo muchos sabréis de qué se trata. De todas maneras, si alguno no sabe de lo que hablo y le interesa, para eso está el correo de contacto. Dicen que bienaventurados los que nada esperan, porque ellos nunca serán defraudados. Quien no se consuela es porque no quiere.

En fin, con este derroche de optimismo cierro este año, no sin antes agradeceros, como todos los años, que sigáis leyendo esta humilde bitácora que este año ha tenido una entrada por día (alguna trampeada por una hora) y que espero que este año todo os marche bien.

Feliz año

Un saludo, Ángel

A los caídos

A los caídos
Monumento a los soldados soviéticos caídos en la batalla de Berlín. Geolocalización.

Y por fotos como esta es por las que estoy media hora haciendo el tonto con el trípode y los modos de la cámara.

Mercadotecnia, capítulo 21: Especial matanza

Tras los muñecos de Action Man, los amigos de la ferretería de la plaza de los Arces, en Valladolid, nos han hecho otro regalo como diorama en un escaparate. Os presento el especial de matanza:

Mercadotecnia: Especial Matanza

Miniyo

Miniyo

Haciendo el idiota en la estatua de Marx y Engels que hay cerca de la torre de televisión de Berlín.

Carnaza

Estas navidades van a acabar con mi salud. Como ya os comenté, no contento con los compromisos familiares, me apunté a dos cenas de amigos. Y en la primera de ellas, de siete personas, habíamos encargado cinco chuletones (había que reservarlos). El problema surgió cuando sólo aparecimos cuatro y nos dijeron que ese quinto chuletón nos lo iban a cobrar sí o sí. Y como somos hombres y no ratones, tomamos esta decisión salomónica:
- Cada uno comerá el suyo y el quinto lo pondremos en el medio.
Dicho y hecho, nos pusimos manos a la obra y ahí que nos comimos seiscientos gramos de carnaza y ciento cincuenta más "de regalo". Y esta noche tenemos tres lechazos para trece o catorce personas, creo recordar. Mi estómago me está pidiendo una tregua y yo hago oídos sordos.


Carnaza
Aquí podemos ver a mis víctimas de aquella noche.
Moraleja: En la próxima cena habrá que hacer la reserva con dinero por delante. 

Nevando en Valladolid

Acabo de regresar de mi viaje del tiempo por 2009 (Gracias, Mel) y he visto algo de lo que no me acordaba: Durantela tarde de hoy ha nevado un poco, lo suficiente como para andar por la calle y notar el crujido de la nieve bajo los pies, cosa que no notaba desde que estuve en Wolfenbüttel. Embargado de este espíritu navideño me despido de vosotros hasta mañana.


Nevando en Pucela

Navidad 2009 en Valladolid

Ayuntamiento de Valladolid

Pues hala, ya ha pasado la cena de Nochebuena y la comida de Navidad. Tan sólo me queda una cena el viernes (creo que chuletón), otra el sábado (tres lechazos a repartir entre catorce) y una posible comida el viernes y acabaré con esta dieta macrocalórica (creo que acabo de invertarme una palabra).

O Tannenbaum

O Tannenbaum, o Tannenbaum,
Wie treu sind deine Blätter.
Du grünst nicht nur zur Sommerzeit,
Nein, auch im Winter, wenn es schneit.
O Tannenbaum, o Tannenbaum,
Wie treu sind deine Blätter.

Ya os puse una vez la letra de este villancico, pero no puedo evitar poner esta versión del O Tannenbaum que he encontrado en youtube. Disfrutadla, aunque si estáis en el curro mejor es hacerlo con auriculares y la pantalla en pequeñico (enlace aquí).

Todo esto viene del viaje a Berlín. Nada más llegar al albergue fuimos a tomar una Currywurst (salchicha con ketchup y curry en polvo) y luego nos sentimos con algo de ardor de estómago. Entonces, contagiados del espíritu navideño y de los villancicos que oíamos, comenzamos a cantar:

O Currywurst, o Currywurst,
mañana cago ralo*.

*Ralo: Separado en más partes que lo normal. Es decir, cagar descompuesto.

A ver si consigo hacer la letra entera:

O Currywurst, o Currywurst,
mañana cago ralo.
Tú entras bien y sales mal,
en la taza del váter me voy a quedar.
O Currywurst, o Currywurst,
mañana cago ralo.


Os dejo con una mejor versión, de Plácido Domingo, Josep Carreras y Diana Ross.


Ya es Navidad en el Checkpoint Charlie

Ya es Navidad en el Checkpoint Charlie

Ya es Navidad en el Checkpoint Charlie

Mi ushanka

Con los cerca de veinte grados que hacía aquel tres de noviembre, no se me ocurrió otra cosa que pasarme por un puesto callejero que estaba cerca de la catedral de Alexander Nevsky, en Sofía. Y allí había un hombre que sólo tenía ushankas, de todos los colores y tamaños (por suerte para mí). No pude evitar probarme alguna.

¿Y qué es una ushanka? Pues es el típico gorro ruso, de piel de conejo o algo parecido con unos apéndices que cubren las orejas. Como una imagen vale más que mil palabras, aquí me tenéis con Alexander Nevsky de fondo:

Gorro ruso

Por 10 euros que me costó,valía la pena el capricho de comprarse uno en talla XXL (uno salió cabezón, qué le vamos a hacer) y así poder jugar a las misiones soviéticas del Call of Duty II con una ambientación más acertada. Sí, lo he hecho varias veces.

Y hace un par de semanas, cuando recogí el jamón de la empresa, tampoco pude evitar hacerme otra foto, esta vez con más atrezzo:

Gorro ruso, máscara de gas y jamón

Abrigo con el que parezco un cura + máscara de gas alemana cuyo filtro caducó en los sesenta + ushanka + jamón a modo de Mosin-Nagant. Luego que me pregunto por qué mi madre está tan preocupada conmigo.

Mercadillo de la Rathausstrasse, Berlín

Weihnachtsmarkt

Nunca he sabido si esta plaza donde está la torre de televisión (Funkturm), la fuente de Neptuno y la Marienkirche tiene algún nombre, yo me curo en salud y la llamo "la plaza de detrás de Alexanderplatz". Y tanto en una como en la otra plaza, pusieron sendos mercados navideños e incluso una noria (había tres o cuatro por la ciudad) que el resto del año no están allí.

Weihnachtsmarkt

Y en la zona de la fuente de Neptuno (Neptunbrunnen) habían puesto alrededor una plataforma para patinar sobre hielo. Muy bonito.

Weihnachtsmarkt

Julio Iglesias en alemán

Smith (Dios, parece que estoy enamorado de él) me contaba que en uno de sus viajes a Alemania alquiló un coche y que al poner la radio puso una emisora en la que sonaba Julio Iglesias. Cantando en alemán. Parece que cuando se presentó en Eurovision con Gwendoline la canción gustó (pese a no ganar) e hizo versiones en cuatro idiomas. Y, cosa que yo no sabía, también grabó alguna canción en japonés, porque allí el tipo ha sido record de ventas. Os dejo con la versión teutona del Gwendoline, inspirado en una novia que tuvo del mismo nombre:



Si queréis más información, hay una hagiografía sobre él en la Wikipedia.

Hipofobia

Intérpretes de sueños, yo os convoco: Durante la noche del jueves al viernes anterior tuve uno que se podía resumir en esto: Entraba yo en un ascensor con un antidisturbios que iba montado a caballo y una persona más. Al entrar en el mismo el antidisturbios, cual Carlos III, bajó de su caballo, aunque como no tenía lacayo no dijo nada más. Ni siquiera me dijo a qué piso iba. Y nada, en esto que llega el caballo, se pone nervioso/cachondo y se coloca detrás de mi y se pone a dos patas apoyando las delanteras sobre mis hombros (Lo sé, de repente el caballo tomó el tamaño de un poni aunque sin ser rechoncho). Yo me doy cuenta del hecho, y empiezo a decir al policía que sujete a su caballo, a lo que responde que no puede controlarlo, que se ha puesto cachondo y ya está. Y yo me giro hacia atrás y veo (y toco) el pene del animal, en uno de esos sueños en los que lo que tocas lo notas como real. Demasiado real para mi gusto. Por suerte desperté.

Y menos mal que ni entonces ni ahora estoy en Valladolid, porque no quiero imaginarme cómo me habría despertado de haber oído el rodaje de un anuncio de un hipódromo sueco que se está haciendo estos días en Pucela.

Rectitud alemana

Uno de los días del viaje a Berlín entramos a desayunar a un Dunkin' Donuts. Éramos cuatro y vimos una oferta de dos cafés y seis bollos, así que pedimos dos a nuestra próximamente querida dependienta alemana. A la hora de elegir las roscas hicimos lo mismo que cuando vas a comprar pasteles pequeños:
- ¿Cuáles queréis?
- Los que tú quieras.
- No, no puedo poner los que yo quiera. Usted tiene que elegirlos.
Ah, rectitud y burocracia alemana. Si en la promoción pone que el cliente debe elegir el producto, el trabajador no lo hará. Es cosa del cliente. Elegimos los primeros seis dónuts y para los segundos vemos que hay unos especiales de Navidad, con nombres como Nicolas o los de los reyes magos. Empezamos a pedirlos:
- Ponme un Nicolás, un Melchor, un Gaspar...
El Baltasar no nos llama mucho la atención: Con algo rojo por encima, es de los pocos que no son de chocolate (para uno que debería serlo...). Total que nos lo saltamos, pero la dependienta nos interrumpe:
- ¿Y Baltasar? ¿Por qué no Baltasar?
- Es que...
- ¡Si tiene confitura de cereza! ¡Venga hombre! ¡Así tenéis todos!
Temerosos de que pudieran tacharnos de racistas, neonazis o cualquier cosa, al final tuvimos que pedirlo, y se lo comió Gurú (al pobre le tocó todo lo malo del viaje). Pero claro, lo que no nos quedó claro fue: ¿Por qué si la pava se negó a elegir los dónuts por nosotros, luego cuando no queremos uno nos dice que lo elijamos? En ese momento dejó de ser alemana, seguro. Pero sólo fue un instante, luego volvió a ser la misma de siempre.

Mercado navideño de Gendarmenmarkt

Weihnachtsmarkt Gendarmenmarkt

La plaza de Gendarmenmarkt, en Berlín, está situada en la zona centro, cercana a la Friedrichstraße, una calle que corta la avenida de Unter den Linden. Sgún lo que vimos por Internet, este mercado es el más conocido de la capital, y quizás por eso es el único por el que se paga un euro por entrar.

Weihnachtsmarkt Gendarmenmarkt

La plaza se llama mercado de los franceses porque en esa zona se asentaron, bajo la protección de Federico I de Prusia, franceses hugonotes (protestantes). Tiene un auditorio en la parte central y a ambos lados dos iglesias, una alemana y una francesa, de cúpulas gemelas.

Weihnachtsmarkt Gendarmenmarkt

Y allí es donde se hizo el último acto oficial de la República Democrática Alemana. Un 2 de octubre de 1990 (el día anterior a la reunificación alemana) se tocó la novena sinfonía de Beethoven. Punto final del sueño socialista.

Weihnachtsmarkt Gendarmenmarkt

Dentro del mercado había como dos zonas. La exterior tenía puestos de salchichas, fritanga, gofres, mazapanes, dulces de todo tipo, Glühwein (no tan asqueroso como recordaba, me llegó hasta a gustar) y alguno de regalos y una interior, techada, sólo tenía artículos de regalo y cosas como ropa, que supongo que estaría ahí dentro para que no se quedase con todo el olor de la comida.

Weihnachtsmarkt Gendarmenmarkt

Personalmente, no nos pareció tan gran mercadillo como se podía pensar. Luego estuvimos en otros de otras zonas, como en Kaiser Wilhem Gedachtniskirche, más comúnmente conocida como el diente roto (Metro Zoologischer garten); el que estaba rodeando la fuente de Neptuno (Alexanderplatz), y uno pequeño en los aledaños de la Nikolaikirche (Iglesia de San Nicolás) y eran parecidos o incluso mejores.

Navidad en la Potsdamer Platz

Navidad en la Potsdamer platz

Así estaba el Sony Center,lugar en el que se suelen hacer las galas de los estrenos de cine y una plaza cubierta con terrazas. Tenían ese árbol de Navidad, figuras de San Nicolás / Santa Claus / Papá Noel hechas de lego y un Sing Star que es la pantalla que se ve al fondo. Muy bonito.

De vuelta de Berlín

Ya hemos vuelto de Berlín. A la ida apenas hubo problemas: Llegamos los cuatro con el tiempo justo y al embarcar casi nos hacen facturar una maleta de mano que por una pizca no entraba en el cacharro de hierro que ponen para medirlas. Hubo suerte y la metieron en la bodega, sin cobrar nada más. Pero la vuelta fue distinta.

Con el tiempo muy justo, cruzamos corriendo el aeropuerto. Vamos a ir a la zona del detector de metal y tienen otro cacharro de metal y nos dicen que no se puede meter la maleta. Hay que facturarla. Veinte minutos para el embarque. Vamos a donde se hace el check in y nos dicen lo que ya temíamos:

- Es demasiado tarde.

Yo me cago, le lloro y le ruego a la tipa y nos da permiso para pasar con la maleta. Corremos por el aeropuerto peor organizado de la historia, Schönenfeld, que en vez de pasillos tiene tiendas a través de las cuales pasas para ir a tu puerta de embarque. Llegamos cuando están entrando los últimos y nos mira extrañado el de la puerta:
- ¿Sois cuatro?
- Sí, cuatro.
Mira el billete de Guru y dice:
- Lo siento, pero este billete era para ayer.
Nos quedamos paralizados. Él compró el billete por separado, y juraría que le dije bien las fechas, que todo lo teníamos bien atado, pero no. Tenía que volver el día anterior. Y ahí que le hemos tenido que dejar, solo en Berlín, sin saber alemán (por lo menos tiene inglés) y con toda una tarde haciendo tiempo para volver al aeropuerto. Por lo menos sí que tenía vuelo para mañana. Pero menuda putada. Joder.

Glühwein

Como ya os dije, uno de los motivos por los que viajamos a Berlín en estas fechas es para ver los mercados navideños y beber un poco de Glühwein. ¿Qué es el eso?

El Glühwein es, literalmente, vino ardiente (sin llama) y es típico de la época de adviento (esos veintiún - veintiocho días antes del día de Navidad). Es una bebida que se sirve caliente y, al igual que con la sangría, en cada casa se hace de una manera. Creo que la más habitual consiste en vino, clavo, azúcar, canela y cáscara de limón. Luego hay otras variantes con laurel, jengibre y otras cosas. Y la forma de elaborarlo es sencilla: Mezclar todos los ingredientes y calentarlos durante una hora sin que llegue a hervir. Se cuela y se sirve caliente.

En cuanto al sabor, seré sincero: A mí no me sabe especialmente rico. Vino caliente, además con canela, no es algo que tome todos los días. Pero sí que caerá una o dos jarritas, porque se pone en esos mercados para entrar en calor.

Mis viajes y los eventos deportivos

Juro que no lo hago a posta, pero desde que comencé mi vida madrileña no sé cómo me lo monto pero casi siempre que me voy de viaje por ahí me pierdo un evento deportivo importante:
  • 9 de julio de 2006, Pamplona, fin de semana de sanfermines: Regreso de allí mientras se está jugando la final del mundial de Alemania. Me pierdo el famoso cabezazo de Zidane.
  • 21 o 22 de abril de 2007, Frankfurt y Bad Laasphe: Me pierdo ver cómo el Valladolid confirma volver a la primera división, después de una gran temporada.
  • 17 de junio de 2007: Basel, Belfort, Zürich: Última jornada de Liga, en la que todavía no hay un ganador claro y con el plus de que el Athletic de Bilbao puede bajar a segunda. Por suerte encargué a Dremin que me mandase un sms con un resumen de los resultados.
  • 29 de junio de 2008: No cuenta mucho como un viaje, pero aunque cogí el bus de Valladolid con la antelación suficiente como para poder ver el partido en casa, un atasco hizo que me perdiera los veinte primeros minutos de la final que dividía mis sentimientos: El España - Alemania de la Eurocopa.
  • 2 de noviembre de 2008, Sofía: El campeonato de Formula 1 está al rojo vivo y nosotros en un autobús de vuelta de Plovdiv.
  • 13 de diciembre de 2008, Berlín: Se juega el Barsa - Madrid y nosotros estaremos pasando frío. Espero que a estas horas estemos en un bar para verlo, que seguro que en algún sitio lo echan. No es que sea futbolero, pero es de los pocos partidos que suelo ver.
¿Alguien me puede decir qué eventos deportivos importantes hay el año que viene? Más que nada, por ir rellenando el parte de vacaciones.

Noch Mal in das Vaterland

Llega el último gran viaje del año. Cuando estuvimos mirando lo del viaje a Sofía salió otra oferta de easyjet para ir a Berlín (Aeropuerto Schönefeld), ida/vuelta, por 43.98 € todo, eso sí, sólo con equipaje de mano. Tanto Smith como yo ya habíamos estado en Berlín (Él una vez en verano, yo en octubre de 2004, enero y febrero de 2005 y septiembre de 2006), por lo que se lo dijimos a los demás por si les interesaba. Yo comenté:
- Hombre, esas fechas están bien para ver los Weihnachtsmärkte (mercados de Navidad) y tomar un vaso de Glühwein (vino caliente con especias).
- ¿Cuántos días libres te quedan - preguntó Smith -?
- Los suficientes.
Dicho y hecho. Smith, otro compañero que también ha ido al periplo búlgaro y yo nos apuntamos para hacer este viaje, que será desde hoy hasta el lunes. También se agregó al viaje el Gurú, que el pobre tendrá un jetlag de cojones después de haber pasado casi un mes en Toronto, Nueva York y Nueva Jersey. Volvió a España el día ocho o nueve y otra vez a coger aviones. Por lo menos se habrá acostumbrado al frío, aunque no creo que haga demasiado (las previsiones meteorológicas marcan una temperatura entre uno y cuatro grados con una sensación de menos cuatro). Como decía oria en su blog, no hay frío insalvable, hay gente mal abrigada. Por eso llevo un tiempo sin arreglarme la barba, voy a desempolvar mis guantes y mi cazadora de ir a la nieve para así no pasar nada de frío.

Vamos a estar muy poco tiempo, así que daremos una vuelta sobre lo ya visto, conoceremos la noche berlinesa e intentaré ir a un Flöhmarkt a comprar uno de mis recuerdos raros. Incluso, si es posible, intentaré ir a un sitio al que no suelen ir muchos turistas. Otro sitio raro.

Otra vez toca Ángel en Alemania.

Más zapi

Zapi

Bulgaria, capítulo XIII: Una rotonda dentro de un hotel

La página de easyjet decía, en un resumen sobre Sofía, que una de las cosas curiosas de ver era una rotonda dentro del hotel Sheraton. A nosotros se nos hacía raro que pusiesen como lugar para sacar fotos un trozo de carretera, pero bueno, viendo esta foto de una autopista japonesa atravesando un edificio, ya pensábamos que todo era posible. Pero según la RAE, en su primera acepción, una rotonda es un templo, edificio o sala de base circular. Como el panteón romano. Y eso es lo que era: Una iglesia redonda dentro de un hotel. Tan dentro, que para sacar fotos a la fachada tenías que ponerte en una ventana:

Rotonda de San Jorge

Rotonda de San Jorge

Esta es la rotonda de San Jorge, el edificio más antiguo de la ciudad rodeado por uno de los hoteles más lujosos. Data del siglo IV D.C. y, como se puede ver, está hecha de ladrillo. Llegó a ser una mezquita y ahora ya no tiene uso como iglesia. Tan sólo es un sitio donde se entra, se ven unos frescos en la pared y nada más. Está prohibido hacer fotos.

Tan sólo a la entrada queda algo de su uso como iglesia: Unas imágenes de Jesús y la virgen a las que se ponen velas:

Rotonda de San Jorge

Rotonda de San Jorge

Como ya he dicho, esta rotonda está dentro del patio interior del hotel Sheraton. Se puede entrar de dos maneras: Por un acceso en un lateral o entrando en el hotel y bajando unas escaleras.

Bulgaria, capítulo XII: Atentados a lo grande

Sveta-Nedelya

La catedral de Sveta-Nedelya es uno de los edificios más bonitos de Sofía. Es una catedral Ortodoxa con más de mil años de antigüedad, aunque a lo largo de los años ha sufrido más de una remodelación, voluntarias e involuntarias. En 1856 fue derruida para hacer un edificio más grande, sobre su base podría decirse que se encuentra el actual.

Sveta-Nedelya

Sveta-Nedelya

Sveta-Nedelya

Y cuando hablo de reconstrucciones involuntarias, me refiero a la que tuvo lugar después del atentado de 1925. La historia es sencilla: La sección más radical del partido comunista búlgaro quiere hacerse con el poder mediante un golpe de Estado, y no tienen mejor idea que matar a un comisario de policía, poner explosivos en la cúpula de la catedral (para ello habían unido a su causa al campanero) y hacerlos explotar en el funeral, ya que al mismo acudirían muchos altos cargos. Pero la fuerte presencia policial hizo que abortaran el atentado. Pero sólo temporalmente.

Sveta-Nedelya

Días más tarde, asesinaron a otro general (Georgiev) para el mismo motivo. Gran parte de las altas esferas del ejército iban a ir al funeral, todo el equipo de gobierno, personalidades políticas e incluso el zar Boris III. Prendieron la mecha que haría explotar los veinticinco kilos de explosivos que harían caer la cúpula de la iglesia y con ella el gobierno de la nación.

Pero el atentado no tuvo el impacto deseado: Aunque la caída de la cúpula provocó la muerte de ciento veintiocho personas (que ya es gente) no murieron los que ellos querían: Por pura suerte, todo el gobierno sobrevivió, y el rey no estaba allí, se encontraba en el funeral de las víctimas de un atentado del que había salido ileso. "Sólo" murieron el alcalde de Sofía, unos cuantos generales, un comandante, el jefe de policía, un gobernador y toda una clase de un instituto.

En una de las paredes de la catedral se puede ver esta placa, en memoria de los muertos de ese atentado:

Sveta-Nedelya


La catedral fue reconstruida, aunque no con la misma cúpula. En la Wikipedia se puede ver una foto de cómo era antes.

Mc Donalds búlgaro

McDonalds búlgaro

SEGA

Digo yo que todos sabréis qué es SEGA: Una empresa del mundo de los videojuegos que de un tiempo a esta parte parece no estar tan bien como hace unos años. Pero lo que muchos no sabéis es que en italiano sega significa otras cosas bien distintas, como es una sierra, un símbolo de heráldica relacionado con las familias que se dedican al negocio de la madera y lo más irrisorio, también es una forma de decir el acto de la masturbación, es decir, una paja. Así, cuando los chavales van a las recreativas y oyen que la máquina dice segaaaaaaaaaaa se escojonan. Claro. Y mí me hace pensar en expresiones que puede que no sea muy recomendable decir por allá:
  • Mira el niño, qué viciado, todo el día con la sega.
  • Yo de pequeño tenía la Sega Mastur System.
  • El último videojuego de sega precisa un periférico novedoso.
Lo mío empieza a ser grave, sí.

Schadenfreude

Escuchaba el otro día el podcast de los lingüistas vagos, un blog en el que participan dos alemanes y un norteamericano, Michael (superviviente de la familia multicultural wolfenbuteña 2004/2005) y hablan sobre curiosidades de los idiomas alemán e inglés y cómo intentar aprenderlos. Es curioso, porque tan pronto están cambiando al inglés como al alemán, y aunque yo no es que sea especialmente fluído en ninguno de los dos, el cambio no se me hace raro. Mike tiene una parte de false friends, de momento tiene Mist (niebla/mierda), Chef (Cocinero/jefe) y Gift (Regalo/Veneno). Ya sabéis, niños, nunca aceptéis un Gift de un alemán. Seguro que quedan más palabras que son falsas amigas. En castellano se me ocurren Mantel (abrigo), Leer (vacío) y aunque no se escribe igual Feuer es un amigo falso bastante peligroso: Suena como follar, pero significa fuego. Así que si una alemana, suiza o austriaca va corriendo hacia a ti gritando Feuer, no te hagas falsas ilusiones, o tendrás que correr detrás de ella con los pantalones a la altura de las rodillas.

Como decía, en cierto momento hablaban de una palabra alemana que, siendo del país de envidiosos que somos, no sé por qué no hay un equivalente directo en castellano: Schadenfreude. Schaden significa perjuicio, daño, mal y Freude es alegría. Schadenfreude significa algo así como alegría del mal ajeno, alegría por ver cómo a los demás les sale mal algo. Es un poco como un te lo dije pero con ese aliciente de mala hostia. El mismo sentimiento que inicialmente tiene Homer cuando ve que Flanders se arruina con el Zurdorium. O como cuando Nelson se ríe señalando a los demás.

Pero no voy a dar lecciones de ética. Todos alguna vez hemos tenido Schadenfreude: Al ver cómo tiraban huevos a Bustamante, cómo perdía el mundial Hamilton o la cara de Rajoy en marzo de este año. ¿Quién no?

Palacio de justicia de Sofía

Palacio de justicia de Sofía

Nos manejan como quieren

No sé vosotros, pero yo estoy hasta las narices de la crisis. No porque las acciones de la empresa en la que metí unas cuantas acciones se estén acercando peligrosamente a i (ya sabéis, la raíz de menos uno) sino porque todo el mundo no para de hablar de ello. Que si la cosa está muy mala, que si sube el paro, que si lo peor está por llegar, que esto va a ser peor que en 1929... Vale, es cierto, la época de vacas gordas ha llegado a su fin y ahora nos toca pagar a todos el exceso de unos pocos, que todavía tienen la cara de pedir ayuda cuando ellos solos se han metido en el lío.

Desde la prensa no hacen más que machacarnos todo el día con que lo peor está por llegar. Meses antes no pararon de atosigar al gobierno con que reconociese que había crisis. Por un lado, comprendía que si ellos reconocían que la cosa estaba chunga iba a tener un efecto negativo, pero tomarnos como tontos negando lo evidente tampoco era una buena decisión. Una vez que reconocieron la temida crisis ya se abrió la veda para hablar, más todavía, de que el cielo se va a caer sobre nuestras cabezas. Y tanta saturación y desinformación ha acabado con gente sacando el dinero de los bancos (que parece que teniéndolo bajo una baldosa no se va a devaluar como el peso argentino), con todos ahorrando para esperar a que llegue lo que llegue, haciendo que el consumo se reduzca y que desaparezcan puestos de trabajo (quizás de gente que también esté reduciendo el consumo para esperar a lo que llegue). Se está haciendo un círculo vicioso en el que todos desconfían de todos.

Por otro lado, ya son dos las consultoras que conozco que con la excusa de la crisis están poniendo una peor cesta que la del año pasado o incluso la han quitado. Será que no se llevan un pastón, no pasta, pastón de dinero por cada uno de los que estamos trabajando subcontratados y que ahora no les salen las cuentas. Y no será que realmente todos "pagamos" nuestra cesta (o jamón, en mi caso) ni la comida o cena de Navidad. En mi empresa, de momento, no ha habido recortes (hay jamón y comida), pero ya me estoy esperando que en enero me suelten la coletilla de que son tiempos de crisis y que todos tenemos que apretarnos el cinturón. Aún estando en un sector que en principio no le toca mucho la crisis y en un cliente que este año ha tenido muchos beneficios y que siempre tendrá clientela (no trabajo en una funeraria, pero es una empresa que todos hemos usado sus servicios alguna vez).

Quizás es porque llevo unas semanas un poco movidas (laboralmente hablando) pero cada dia me estoy desanimando más, cogiéndole más asco a este país centralizado en el que si no te vas a Madrid a trabajar no tienes un buen trabajo, en un hormiguero en el que todos van a lo suyo y en el que para hacer cualquier recado tienes que invertir media hora, mínimo, en transporte. Me estoy hartando de todo. Y se me nota.

Microbus (pero microbus de verdad)

Microbus italiano

Plaza del Popolo (Plaza del Pueblo)

En Roma son bastante populares para moverse por la parte más céntrica. Hoy he visto uno en Madrid.

¡Ya se acerca la Navidad!

Ganas de matar aumentando.

Navidad 2007

Navidad 2007

Fotos de 2007. Las acabo de encontrar y me han parecido buenas.

Recuerdos de Bulgaria

Estando en Plovdiv entré en una tienda de antigüedades cercana a la iglesia de la virgen María. En el escaparate vi unas medallas militares y pensé que sería la mía. Señalé una medalla, soviética ya estaban a punto de vendérmela y dije, en inglés:
- ¿Tenéis más como está?
- Sí, estas - mostrando más medallas soviéticas-.
Y ya, con la boca piñonera:
- ¿Y de Alemania?
- De Alemania no tenemos nada - respondió seria la de la tienda.
Parece que no le gustó mucho la pregunta. Al final me decidí por otra medalla, que me costó 20 levas (diez euros):

Medalla de Stalin

Наше дело правое - Мы победили

¡Stalin! Sí señor, el padrecito Iosiv es la efigie de la medallam en la que pone arriba nuestra justa lucha y debajo nosotros somos los vencedores.

Medalla de Stalin

За победу над Германия - В великой отечесвенной войне 1941-1945

Y en el reverso pone en la victoria sobre Alemania, en la gran guerra de la patria, 1941 -1945.

No sé si será auténtica o no, o si se entregó al acabar la guerra o en plan aniversario, pero mola un huevo.
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