Catedral Christ Church

Christ Church

La catedral de Christ Church (Catedral de la Santísima Trinidad), en Dublín, es una de las atracciones que se dice que hay que visitar si vas a Irlanda. Está bastante cerca del infame Leo Burdock (aquel donde comí el Fish & Chips más grasiento de la historia).


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Por lo que parece que es conocida la iglesia es por un gato y un ratón que quedaron encerrados en el tubo de un órgano y quedaron atrapados y años más tarde fueron encontrados así, momificados:

Christ Church

Por lo demás, tiene una cripta y unas cuantas cosas expuestas, pero no es nada del otro mundo. La verdad, fue algo que vimos y que al salir, dijimos que eran seis euros tirados al garete. Visita no recomendada.

Ahorrando costes

Los amigos de Ryanair hacen todo lo posible por ahorrar costes. De ahí que ni den de comer, ni nada y que digan eso de querer cobrar por usar el baño. Otra de las cosas que hacen es quitar la redecilla que hay en la parte posterior de los asientos, donde normalmente hay revistas, para así no perder el tiempo quitando lo que los pasajeros dejan allí. Pero claro, como las normas de aviación indican que los pasajeros deben tener un plano con las salidas de emergencia y ese plano tenía que estar en ese bolso, idearon esto para así cumplir con las normas:

Ahorrando costes

Lo que ya no sé es qué pasará cuando uno tenga ganas de vomitar.

Series Imposibles

Al hilo de mis personajes imposibles, mi cine imposible y mis ropas imposibles, creo una nueva categoría: Series imposibles. Hoy, Lina (fusilado de aquí).
Lina es una actriz especializada en hacer papeles de mujer soltera y con pretendiente, tenga la edad que tenga, en los teatros de Madrid. También es una fiel novia, una divertida madrastra, una amiga confidente y una freak de la comedia para algunos. Pero además, Lina es una psicópata que al terminar sus actuaciones busca a actores cuestionables para su particular moral y se deshace de ellos: Lina es una asesina en serie. El único que desde su infancia la conoció realmente fue su padre adoptivo, Harry Morgan, quien le dio la ética y el modus operandi con el que lleva a cabo sus crímenes, o su particular justicia: al darse cuenta de que el instinto asesino de su hija era imposible de evitar, decidió educarla para sacar provecho de su "personal" habilidad y aportarle un código de actuación (el código de Harry) enfocado a perseguir y eliminar a aquellos actores que habían conseguido el éxito sin merecerlo. Ella es...


Lina Morgan

Lina Morgan. La hermana de Dexter.
Pues sí, hoy he ido a ver una película de la directora gafapasta por excelencia: Isabel Coixet. ¿No me creéis? Buscad gafapasta en Google imágenes, y en un par de páginas ya sale. El horror en cuestión se llama el mapa de los sonidos de Tokyo, en la que sale Sergi López (ese actor catalán con más éxito en Francia que en España) y un montón de japoneses. En esta lenta, lenta, lenta, lenta película lo que ocurre es lo siguiente: López vive en Japón con una novia que va y se suicida, y el padre de la chica pide a una asesina a sueldo que se lo cargue. Imaginad cómo sigue la historia y quién de los dos acaba muerto, si no son los dos. Pues en eso consiste en esa película que, como bien dijo el señor Gurú, se resume en una palabra: pretenciosa. Pretenciosa porque parece que quiere hacer una Lost in translation con esos planos de la ciudad, y los coches, y las costumbres raras de los japoneses pero que se queda en eso: Unas imágenes preciosas, y una historia de mierda. Mierda he dicho. Y que conste que de esta directora había visto mi vida sin mí y me había gustado.

A todo esto, ¿qué hacía yo yendo a ver esa película? Por lo que parece, Público regala entradas a preestrenos, y el señor Gurú se apuntó y le tocó, y como era gratis, pues bueno, pensé que por una vez que fuese no pasaría nada. Gracias a esto he llegado a dos conclusiones:
  1. Le he pedido que la próxima vez me avise, antes, de qué toca.
  2. Por otro lado, he decidido que la mala acción número cinco (abandoné al Sr. Gurú en Berlín) queda pagada, estamos en paz. Incluso puede que él me deba algo.
Bueno, me voy a dormir. Mañana (hoy) es mi último día antes de las vacaciones. Por fin.

Valquiria

Hace unos días vi Valquiria (Valkyrie, 2008), una película que no fui a ver al cine y que había dejado en la reserva de películas por ver. La historia cuenta, de manera biográfica, el último y fallido atentado contra Hitler. Valquiria, realmente, era un plan militar oficial diseñado como un procedimiento a seguir en caso de una revuelta popular pero Stauffenberg (Tom Cruise) y sus asociados lo modificaron para su propio beneficio. En sus cambios, quitarían a las SS del operativo para así poder quitarse al grupo más leal al Führer.

¿Qué llevo a un grupo de hombres a conspirar contra Hitler? A partir de 1942, con las primeras derrotas en el Este, entre los altos mandos del estado mayor alemán comenzaron a haber discrepancias. El crudo invierno de Rusia y el conocimiento de los fusilamientos de civiles no mejoraban la imagen del régimen. Claus von Stauffenberg estuvo allí, según se dice en la película fue trasladado al norte de África al dar a conocer su opinión sobre la marcha de la guerra y allí perdió una mano, un ojo y un par de dedos de la mano que le quedaba, por lo que parece que fue la gota que colmó el vaso.

De vuelta en Alemania y recuperado de sus lesiones, comenzó una carrera más... Digamos burocrática, no a pie de campo y llegó a ser jefe de las reservas de la Wehrmacht, un cargo ideal para perpetrar un golpe de Estado: Bajo su mando tendría a una parte del ejército situada en los núcleos urbanos alemanes, por lo que podría movilizarlos para tomar los edificios administrativos. Justo para eso modificó el plan Valquiria.

En junio de 1944 los aliados desembarcaron en Normandía. Esto puso más nerviosos (si todavía era posible) a los conspiradores, pues veían que si la guerra seguía adelante Alemania sería destruida. Así, en agosto de 1944 von Stauffenberg tuvo su gran oportunidad: Una reunión en la que, aunque Himmler no estaría por problemas de agenda, iba a estar Hitler. Incluso el mismo día andaba por ahí Mussolini, aunque no estaba invitado a la reunión.

En un principio la tarea parecía sencilla: Dos explosivos con sendos detonadores ocultos en un maletín explotarían dentro de un búnker de hormigón, cerrado, sin ventanas, cosa que haría que la onda expansiva rebotase en las paredes y fuese más dañina. Pero ocurrió un cúmulo de casualidades: Al hacer calor, se hizo la reunión en una casa (ventanas que harían que la onda expansiva saliese). Por prisas no se pudo activar el segundo explosivo. Además, la mesa de operaciones era bastante gruesa y alguien movió el maletín en el último momento dejándolo detrás de una gruesa pata de madera, lo que hizo que la bomba, aunque mató a cuatro personas, Hitler apenas sufrió heridas superficiales y pérdida de audición.

Von Stauffenberg no pudo comprobar si el atentado había tenido éxito. Rápidamente voló a Berlín, comunicó que Hitler había muerto y coordinó a las tropas para tomar todas las instalaciones de Berlín. Al fin y al cabo, las demás provincias alemanas harían lo que mandase Berlín, por lo que no era necesario hacer una revuelta a nivel nacional. Y aunque al principio parecía que el golpe iba a funcionar, rápidamente se vio que Hitler había sobrevivido y la revuelta fue sofocada. Stauffenberg , junto con otros, fue fusilado el mismo día y otros fueron juzgados meses más adelante. La condena de algunos de ellos muestran la crueldad del régimen: Ahorcados de cuerdas de piano.

Y esto es lo que cuenta la película, que se puede ver una tarde de domingo en la que no se tenga nada que hacer. No se hace pesada, los hechos suceden rápido y, aunque de primeras sepamos cómo va a acabar, mantiene la emoción hasta el final. Por cierto, como siempre pasa en estas producciones, los que interpretan a los jerarcas nazis se parecen bastante.

Hechos aleatorios sobre mí I

Una vez, jugando con mi padre, rompí un cristal con la rodilla. Mi padre pretendía cerrarme una puerta, yo hice fuerza para vencerle apoyando la rodilla en un cristal y lo partí. En un principio dije:
- Esto no es nada.
Sólo veía un pequeño hueco en la rodilla. Empezó a salir sangre de él a borbotones y fuimos a urgencias. Resultado: Tres puntos y descubrir que la piel de mis rodillas doblaba las agujas. Ya de paso, vomitar macarrones e ir al cumpleaños de mi abuela con una historia que contar.

Coliseo

Otra de mis panorámicas, aunque esta vez saqué fotos en tres ráfagas a tres alturas. El resultado un poco pobre:

Coliseo

Y como siempre, mejor verla en enorme.

Diez cosas por las que os pido que me matéis

Muchas veces he visto en menéame enlaces de diez frases que nunca hay que decir, diez motivos por los que Linux es mejor que Windows, diez libros que leer y cosas así. Yo, por mi parte, estuve dándole vueltas a la cabeza y pensé en diez motivos por los que pido, por favor que me matéis. Muchas de ellas os sonarán, si sois lectores de este humilde blog, porque son parte de mis obsesiones confesas. Antes de nada pongo las condiciones de este acuerdo no firmado:

Yo, Ángel, pido por favor ser sacrificado en el caso de que un día cumpla alguno de los puntos indicados en este decálogo. Mi muerte debe ser rápida y, en la medida de lo posible, indolora. A continuación, sin ningún tipo de orden de gravedad, indico los diez motivos por los que debo ser ajusticiado:
  1. Llevar el móvil en una funda de las que se cuelga en el cinto. El móvil se lleva en el bolso o en el bolsillo, pero nada de llevarlo colgando como un cincuentón.
  2. Dejarme cortinilla. Hay que aceptar la evidencia.
  3. Hacerme un Tatuaje tribal. Ya pasé los quince años y no creo que vuelva a tenerlos. Y casi casi podría extenderlo a cualquier tipo de tatuaje.
  4. Usar el móvil en el transporte público para hablar sobre cosas que podría hablar en casa. Esto es, sólo usar el teléfono para conversaciones acerca de quedar, resolver alguna duda a alguien y poco más. El resto del autobús no tiene por qué saber de los últimos cotilleos de mi grupo de amigos.
  5. Hacerme vegetariano por capricho. Es decir, si es por motivos médicos, estoy exento del fusilamiento. Los incisivos y los caninos los tenemos por algo.
  6. Tener novia y hacer lo de evitar que camine agarrándola por la cintura desde atrás. Todos lo hemos visto alguna vez: Vemos a la chica que intenta avanzar como si estuviera tirando de un trineo y al chico detrás, embobado, frotando la cebolleta. Por favor.
  7. Ir de viaje organizado por agencia, a no ser que sea fuera de Europa (Asia, África me daría mucha cosa ir por mi cuenta).
  8. Poner, de manera voluntaria, la fecha en las fotos.
  9. Comprarme cualquier tipo de cosa electrónica por su estética y no por características técnicas.
  10. Defender la Cruzcampo en algún tipo de debate cervecero. Corolario: A no ser que el debate se titule ¿Cuál es la peor cerveza del mundo?

Jameson

Jameson

Y eso que no me gusta el whisky.

¿Cuánto quedará para que me despidan?

Mi jefe está de vacaciones, pero eso no quita para que de vez en cuando nos pegue un toque y nos pregunte cómo van las cosas. Así fue el pasado jueves, cuando llamó a mi compañero, estuvieron hablando un rato (mi compañero decía con qué historias estábamos cada uno) y ya cuando va a colgar, va y me pregunta:
- Oye, que voy a colgar al jefe. ¿Quieres que le diga algo de tu parte? ¿Algo que tengas que comentarle aparte de lo que le he dicho?
- Pues... ahora que me acuerde... No sé... Dile que le echo mucho de menos.
Mi compañero se rie, lo oye el jefe y...
- Dice Ángel que te echa mucho de menos.
Ya veremos en qué queda todo esto.

Leo Burdock

Supongo que muchos de vosotros conoceréis Planeta Finito, un programa de la Sexta en el que un famoso habla sobre una ciudad del extranjero en la que ha estado más de una vez. Así, Paco León (el Luisma) hizo el de Berlín, Pocholo el de Amsterdam (lógico) y Ángel Martín el de Dublín. Cuando hicimos el viaje a Irlanda el señor Gurú lo pasó a su Iphone y lo vimos durante el viaje. Una de las cosas que contaban en el reportaje eran las bondades del Fish & Chips. He estado viendo el vídeo por encima y creía recordar que recomendaban el Leo Burdock, que era uno de los mejores sitios donde comerlas. Puede que me confunda y que quien lo dijo fue uno de los integrantes del viaje.



Así que el mismo día de la paliza en bicicleta repusimos fuerzas pidiendo una ración para cada uno. Ya digo que el sitio tenía fama, un cartel con una lista de famosos que habían comido allí alguna vez y se veía algo de movimiento. Yo ya conocía (o creía conocer) el fish & chips. Pescado rebozado con patatas fritas y algo de salsa tártara, nada raro, comestible. Pero desconocía este otro tipo de Fish & Chips:

Fish & Chips

Fish & Chips

La delicatessen se sirve como los churros, en un cucurucho originalmente gris claro que a medida que pasa el tiempo se va oscureciendo más y más. Hay varios tipos de pescados: Cod (Bacalao), Haddock (Eglefino) y no sé si las patatas se freían en el mismo aceite industrial que llevaba sin cambiarse desde que Irlanda era gobernada por Isabel I. Ah, si lo deseas, puedes pedir que te echen vinagre en las patatas. Nosotros pasamos.

Así pues, cada uno de nosotros fuimos a un parque cercano a sentarnos para comerlo. El señor Gurú se rindió pronto, el otro integrante del viaje (al que llamaremos nuevo, por llamarle de alguna manera) duró un poco más y yo quise hacer uno de mis alardes de por mis huevos que me lo acabo, y lo que dejéis vosotros también. Resultado: Empacho, acidez y toda una tarde en la que la comida no paró de subir y bajar por mi garganta. Creo que sudé aceite.

Así que, hay dos tipos de Fish & Chips: El de plato y el guarro. Cada uno tendrá su momento y su ocasión, pero pongo al karma por testigo que si alguna vez vuelvo a Irlanda no pisaré ese restaurante o, en el peor de los casos, compartiré mi ración con dos personas. He dicho.

Alquilando una bicicleta en el Phoenix Park

Una de las cosas que está bien hacer en Dublín si el tiempo acompaña es alquilar una bicicleta en el Phoenix Park, el parque más grande de Europa.


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Viendo el mapa os podéis hacer una idea de la extensión del mismo. Nosotros no nos la hicimos, y pensamos que alquilando una bicicleta por una hora (cinco euros, información aquí) íbamos a tener suficiente tiempo como para hacer un recorrido normal. Y eso que alquilar la bicicleta para todo el día eran diez euros, pero no sé, pensamos que iba a ser demasiado tiempo. Y no, no lo era.

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No sabía lo que me esperaba.

Nosotros comenzamos la ronda por lo que es la esquina inferior izquierda del mapa de la fotografía. Paramos un par de minutos en el monolito E y seguimos por la carretera inferior. Nuestra idea era rodear la mancha amarilla, acercarnos a la zona central, donde se supone que había ciervos y otros animales salvajes y ya regresar.

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Ese cuerpo bronceado, ese gemelo de ciclista...

Pero cuando ya no sé si tomamos el camino marcado con puntos o el otro que iba más hacia el norte, pero seguro que es cuando llegamos al cruce con la calle principal nos dimos cuenta de que nos faltaban quince minutos para la hora y teníamos que volver al punto de partida. Así que nos tocó esprintar y esprintar para hacer toda esa larga avenida en ese tiempo. Ríete tú de Óscar Freire. Lo nuestro fue una contrareloj por equipos (sólo un equipo, vale) en la que nos íbamos rotando para tirar del grupo. Finalmente, llegamos justo a tiempo y devolvimos las bicicletas, pero se me quedó esta cara:

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Que muestra, de una manera gráfica, el no hacer ejercicio, tener asma y darse un empacho a pedaladas.

Nombres de ciudades alemanas

Inserte boca aquíCuando el otro día vi la película de La Ola (Die Welle) me fijé en uno de los personajes, el gracioso de la clase, que cada día llevaba puesta una camiseta con chiste. En uno de los días, no recuerdo cuál, llevaba justo la camiseta que aparece en esta imagen, que se puede comprar aquí.

Analicemos la camiseta: Pone Dort, Mund y una flecha que apunta hacia abajo. Del fútbol, y de hoy mismo ya que el Madrid está jugando contra él, tenemos al Borussia Dortmund, por lo que podemos intuir que Dortmund es un nombre de ciudad. Vale. Pues bien, Dort y Mund también son palabras. Dort significa allí y Mund significa boca, por lo que esa camiseta quiere decir, simple y llanamente, la boca ahí. Y ya veis dónde apunta.

Hay más ciudades con nombres divertidos o que al menos tienen algún significado, como donde viví, que era una cuba de lobos (Wolfenbüttel); la de al lado, cogido por los pelos, un silencio marrón (Braunschweig); una ciudad de lobos (Wolfsburg); hay otra llamada comida o comer (Essen); otra que se llama pies (Füssen); una ciudad de la lluvia (Regensburg); una de condimentos (Würzburg) y otra que, aunque lo que pasa es que es igual que una palabra castellana, a mí me hacía gracia: Peine. Y seguro que me dejo muchas más.

Personajes imposibles XI

Hussein de Ubrique.

Panorámica: Versalles

Otra panorámica de las que tengo en trabajos pendientes desde hace mucho, mucho tiempo. Esta es del palacio de Versalles, sacada en septiembre de 2007. Casi nada.


Versalles

Como siempre, mejor ver en gigante (11088 X 1430 píxeles de nada).

Ángel y la fábrica de Guiness

Del viaje a Irlanda de hace un par de meses todavía me quedan muchas cosas por contar. Una de ellas, quizás la más típica en una visita a Dublín, fue lo de la fábrica de St. James Gate. ¿No os suena? Pues es lo mismo que decir la fábrica de Guiness.

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La fábrica ocupa unos sesenta y cuatro acres, esto son, veintiséis hectáreas (no sé a cuanto puede equivaler en campos de fútbol) con un régimen de alquiler bastante curioso: durante nueve mil años se pagará un alquiler de cuarenta y cinco libras al año. Ese contrato se muestra orgullosamente en el suelo de la fábrica, nada más entrar en ella:

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La visita cuesta quince euros por persona, y se hace el recorrido por una parte antigua que se ha dejado como exposición permanente. Hablan de los ingredientes que forman la cerveza, de cómo se trata y se tuesta la cebada y cosas así. Todo ello aderezado con frases puestas en las paredes y el suelo:

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En otra parte también se habla sobre el envasado de la cerveza (barriles, herramientas para hacerlos, etcétera9 y la publicidad que se ha hecho de ella, los anuncios de los tucanes y esas cosas.

La entrada también da derecho a consumir una pinta de Guiness o en el bar de la última planta o en un pequeño bar donde te enseñan a servir la pinta perfecta que, si no recuerdo mal, era algo así: Situar el vaso en un ángulo de unos cuarenta y cinco grados y dejar caer la cerveza sobre el arpa hasta que llegue a cubrirlo. Una vez que se ha llegado, se deja reposar la cerveza durante un par de minutos y se llena hasta el final tirando del grifo en la otra dirección (la natural es tirar el grifo hacia ti, pues en la otra dirección. Creo que es porque en la otra lo que suelta, en vez de cerveza con dióxido de carbono, es cerveza con nitrógeno, que es lo que le da la densidad a la espuma). A mí me quedó con mucha espuma, pero ya intentaré mejorar.

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Y nada más reseñable. Por cierto, como comentaba el otro día, las Guiness que he tomado después de haber estado en Irlanda me han sabido aguadas. Mi hermana tenía una teoría: Los barriles no se consumen tan rápido como en Irlanda, y por eso y porque puede que te la sirvan mal puede que la Guiness no sepa igual. Parecía una buena teoría, pero la semana pasada estuve en el irlandés, ese bar de Valladolid donde el dueño te echa si pides una Mahou y que sabe todo sobre todas las cervezas y una amiga le pidió una pinta de Guiness. Y el tipo dijo:
Vale, una pinta de Guiness, pero por supuesto que será de botella, no de barril, ya que los barriles que nos mandan a España, Portugal y Grecia son una porquería comparados con los que se consumen en Irlanda.
Así que, según el amigo, la Guiness de exportación es distinta a la de consumo propio. Algo parecido con la Coca Cola, que según dicen, no es lo mismo la cantidad de azúcar que tiene la estadounidense que la que tiene la española.

Die Welle - La ola

Ayer vi, doblada al castellano, la película de La Ola (Die Welle, 2008). Habiendo oído algo del argumento, en un primer momento pensaba que iba a ser parecida a Das Experiment (2001). Pero no tienen mucho que ver. Ambas comparten aquello de un experimento sociológico en el que se ve cómo llega a irse de las manos. En Das Experiment es una cárcel con guardias y reclusos (análogo a un campo de concentración) mientras que en Die Welle se intenta crear una autocracia, una sociedad en la que un solo individuo toma todas las decisiones y todos se identifican con él. Esto es, una dictadura. Esto es, el Tercer Reich.

Rainer Wenger (interpretado por Jürgen Vogel) es un profesor de instituto que en su pasado fue un okupa en Kreuzberg (barrio de Berlín con algo de actividad okupa) que recibe la tarea de durante una semana dar una clase sobre formas de gobierno. Él quería haber elegido anarquía, pero en cambio le toca autocracia. Los chicos enseguida dicen que no quieren volver a tocar el tema de la Alemania nazi (En la vida real, la Alemania nazi es un tema que se estudia en profundidad, con al menos una visita obligada a un campo de concentración) y dicen que eso no se podría volver a repetir. El profesor decide entonces comenzar un experimento.

El primer día, da unas normas básicas: Disciplina, hacer el paso militar hasta sincronizarse, elegir un nombre para el grupo (Die Welle), elegir un uniforme (camisa blanca con pantalón vaquero)... Lo del tema del uniforme ya lo conocía yo de la forma de tratar a los presos en los campos de concentración: Si todos van vestidos igual, se pierde el concepto de ser individual, todos son iguales, el conjunto es un ser colectivo que toma la misma decisión.

En muy poco tiempo los estudiantes se toman muy en serio su participación en la ola , hay una estudiante que intenta hacer ver a los demás que están cometiendo un error (al estilo de la Rosa Blanca, Sophie Scholl) y... Hasta aquí voy a contar, porque a pesar de que las actuaciones de los chavales no sean muy buenas, lo que es el guión de la película es bueno. Es ver cómo seguimos siendo animales gregarios; ver, a pequeña escala, cómo el pueblo alemán pasó a ser lo que fue con el tercer Reich.

Por cierto, la película está basada en un experimento real. En los años setenta Ron Jones, un profesor de la universidad de Palo Alto, California decidió hacer un experimento que explicase a los alumnos por qué no se pudo parar el nazismo. Como en la película, el profesor dio una serie de normas básicas (disciplina, uniformes, etc) y un nombre: la tercera ola. No por una analogía con el régimen alemán, sino por la creencia de que la tercera de una serie de olas es la más fuerte. Ya se sabe, para todas estas cosas siempre hay que coger nombres viriles, no vale uno como los gatitos amorosos. Y el experimento creció y se salió de las manos, no sé si al nivel de la película, pero por ahí.

Mercadotecnia, capítulo 28

Al menos este chino no miente

A veces es bueno ser sincero con el cliente.

Rex, Lince, Litri...

Como ya no sé ni que nombre tiene el perro, pues lo titulo con todos los que uso para que no me haga caso:

Rex, Lince, Litri...

La oreja izquierda siempre la tiene así. Siempre va a lo loco, y debió golpearse con algo y se produjo un... ¿Quiste? ¿Hernia? Una bola de pus que, aunque se operó (y creo que puse alguna foto de él con una "lámpara" para que no se rascase) le quedó así, con lo que le da más aspecto de perro desequilibrado mental. Y es imposible sacarle una foto.

Personajes imposibles X

Batman y Robben (el del Madrid).

Personajes imposibles IX

Mitad presidente del gobierno, mitad físico brillante con síndrome de Asperger. Él es...

Zapasheldon

José Luis Rodríguez Zapasheldon Cooper.

Nadar para ahogarse en la orilla

Hoy por fin ya me he decidido y he abandonado mi puesto de reserva en la beca del ICEX. Ya sabéis, lo que autodenominé como mi operación Valquiria, que tuvo el mismo resultado que la de von Stauffenberg. Como ya os comenté, quedé el reserva Nº 16, por lo que tenía que esperar a que hubiese el mismo número de rechazos para poder optar a la pedrea de los destinos no queridos. Tras un primer filtrado quedé el noveno, y ahí me quedé congelado hasta la semana pasada, que la reserva Nº 3 se retiró y escalé un puesto. Y para de contar.

Tenía una última oportunidad: Ir un par de días al curso de formación para ver si había gente que se había rajado y así poder meter el hocico. Por coger días de vacaciones no iba a tener problema, donde estaba el quid del asunto era que, en el caso de recibir la beca (¡Bien!) dejaría mi trabajo a la mañana siguiente (¡De puta madre!). Si es por mi empresa o por el cliente, tampoco me importaría mucho, pero los verdaderos damnificados por mi marcha serían mis compañeros de departamento, de los que no tengo queja (bueno, del ciclista sí, que cada vez que bebe un café en su puesto cuando se lo acaba lo tira a un lado, como hace con los botellines. Aunque peor es cuando mea). Aparte, sí, no quedaría muy bien con mi empresa, y aunque no lo parezca, el mundo de la informática es muy pequeño y como dice el dicho, hay que tener amigos hasta en el infierno, por eso de que la vida da muchas vueltas y pasados unos años puedes cambiar de curro y encontrarte a un capullo de donde te fuiste al que le cantaste las cuarenta y ahora es tu jefe. No, no me ha pasado, pero podría. Ya he visto demasiadas casualidades y serendipias. La mierda que tiene todo esto es que, al igual que hacer esto queda mal y feo, ellas lo pueden hacer y nadie puede protestar.

En fin, la operación H sigue en camino. Esperemos que haya más suerte que con esta. Si no, ya veremos si me replanteo la vida para mediados de octubre.

Autorretrato

Autorretrato

Para espantar a mis lectores, más que nada.

Seres mitológicos

Y por qué no puedes dejar a un compañero de trabajo que haga retoques con fotos tuyas:

El simpático bicho que veis aquí es un jerbo egipcio, cuyo nombre oficial es el jaculus jaculus. Mide unos diez centímetros, tiene veinte de cola y anda un poco como a saltos. Parece una mezcla de canguro, gorrión y hámster.


De nuevo sin inspiración

Nada, no tengo nada interesante que decir. Como mucho, que ya llevo cuatro libros de la saga de mundodisco, que hoy ni he tenido compañeros de departamento ni jefe de departamento y que en un mes estaré ya en el destino de vacaciones de este año. ¿Cuál será? Ya os lo diré.

Guiness

Vengo de tomar una Guiness con uno de los tres integrantes del viaje a Irlanda, y tanto él como yo, como también nos contó anteriormente el otro integrante, coincidimos: La Guiness de España sabe aguada. Será que la receta es distinta, o yo qué sé, pero no sabe igual.

Guiness

Ebooks

Ayer leía en Soitu que los grandes almacenes más grandes de España comenzaban a comercializar su propio ebook. El precio desde la web, 300 euros (no sé si tiene gastos de envío incluidos). A partir de la semana que viene lo venderán en algunos centros, en plan prueba para ver qué acogida tiene entre el público.

Hay algo que creo que habría que coger con pinzas. Según el artículo, la empresa fabrica su primer libro electrónico. Para mí que no, porque luego dice que es similar al Iliber (250 euros en España, no sé si tiene gastos de envío) o al Elonex (189 libras, 220 euros al cambio más gastos de envío). Y no es que sean similares. Son iguales. Es el mismo soporte físico, los mismos botones, y por lo que se adivina en la pantalla, el mismo sistema operativo. Quizás lo único que tenga de nuevo es el menú en castellano y una pegatina con el nombre del centro. Coste de la pegatina: 50 euros.

A favor de este modelo veo que no es como el Kindle de Amazon, que si ya le tenía tirria por lo del tema de no poder meter tus propios ficheros (o eso tengo entendido) luego borró de los dispositivos de los usuarios dos libros de George Orwell, 1984 y rebelión en la granja. Bastante irónico teniendo el cuenta el argumento del primer libro. Otro libro candidato podría haber sido Fahrenheit 451.

Y siempre que leo sobre ebooks, siempre leo el mismo comentario estúpido:
- El ebook nunca sustituirá al libro original. No hay nada como la sensación del tacto de las hojas al pasarlas. Y leer una pantalla cansa.
Deben ser los mismos a los que les encanta leer los libros de la biblioteca que más manoseados están. Además que siempre son gente que siguen el deporte que si fuera olímpico ganaríamos en todas las competiciones: Opinar sin conocer. Es que me juego un duro a que más de la mitad de las personas que dicen eso no han visto uno, ni siquiera en un vídeo. Seguro que con otros inventos soltaron opiniones parecidas:
- ¿Papel higiénico? ¿Para qué? Donde esté el tacto de un canto rugoso o una hoja de parra bien verde, que se quite eso del papel higiénico.

- ¿Televisión en color? ¿Y eso? Si en blanco y negro ya veo el fútbol. Lo del color es un gasto innecesario, sólo lo hacen para que compremos más y más...

- En mi vida me compro yo un teléfono móvil, para que te tengan todo el día localizado. ¡Eso es de pijos!
Con un ebook la sensación de lectura es la misma, tan sólo ocurre que en vez de mover los ojos a una parte izquierda y a otra derecha siempre están fijos en la misma parte del libro. Sí que es verdad que al principio cuesta acostumbrarse al paso de página (dependiendo del libro tarda más o menos) pero en cuanto sabes el tiempo que va a tardar en cargar la nueva página ya te adelantas (yo que sé, das al botón al comenzar a leer la penúltima línea). Por no hablar de la comodidad que es leer el Conde de Montecristo en un soporte de 250 gramos en vez de un libro de... ¿medio kilo? ¿Más? Y también es cómodo leer ciertos libros prohibidos sin que nadie vea la portada (inserta cara maligna aquí) o en otros idiomas.

Desventajas: Sí que es verdad que echo en falta poder hacer anotaciones (o meter notas entre páginas), o ya que es algo electrónico poder buscar una palabra (sería la leche para manuales de programación, diccionarios/traductores...) pero eso ha sido por el modelo que compré, con el que estoy muy contento. También es cierto que no se lleva demasiado bien con tablas e ilustraciones, pero casi todos los libros que he leído eran novelas, y de esas cosas no tienen mucho.

Luego hay otra cosa que me rechina. En el artículo se habla de poca existencia de catálogos. Pues será de catálogos de pago, porque lo que son librerías gratuitas hay a patadas. Están los libros de autores muertos hace más de setenta años, cuyos derechos ya son libres. ¿Que luego queremos los últimos de Stephen King o los del pesado de Stieg Larsson (que, por cierto, me voy a negar a leer)? Pues ya los buscas como buscarías el último disco de tu cantante favorito. Y no digo más.

Cervezas

Cervezas

Ropas imposibles I

Después de personajes imposibles y cine imposible, llega la que creo que será una de las series más cortas de chorradas que salen de mi mente podrida: Ropas imposibles.

Camisa cuello Mahou.

Memorias de un ingeniero

Hacía ya unos años uno de mis amigos me había recomendado leer un libro de un ingeniero informático arrepentido, de esos que descargaban mala leche contra todo el mundillo de las consultoras de informática: Fuckowski, memorias de un ingeniero. Me lo apunté en un ya lo leeré y pasaron dos o tres años hasta que en otro blog hablaron sobre él. Como esta vez ya contaba con el lector de ebooks, tiempo y además el tema me atraía mucho, comencé a leerlo. Al día siguiente ya me lo había terminado. Y no fue como leer mi vida, pero sí como leer la de uno que se parece a mí.

Fuckowsky (supongo que será un guiño a Bukoswki) es un ingeniero recién licenciado que proviene de una familia humilde. Se ha partido el lomo para sacarse la carrera, ha tenido trabajos de mierda en verano para pagarse las cosas y por fin tiene el trabajo merecido. O al menos es lo que él cree al principio, porque enseguida descubre las verdades del sistema. Por ejemplo, los proyectos bicicleta:
¿Cómo es posible que un individuo absolutamente lego en materia de software sea capaz de dirigir un proyecto sin que se le vea el plumero? ¿No debería hacerse evidente su incompetencia? ¿No debería fracasar el proyecto estrepitosamente? Sin embargo, estos individuos conservan sus puestos durante años (normalmente hasta la quiebra de la empresa). La clave de este misterio está en el proyecto bicicleta.

Grosso modo, las fases de un proyecto bicicleta son: Análisis de requisitos, diseño, implementación, fase de pruebas, entrega, revisión. En la fase de análisis de requisitos el cliente informa de lo que desea, en la fase de diseño se da forma al producto, en la fase de implementación se codifica, en la fase de pruebas se comprueba que todo haya ido bien. Las cuatro primeras fases pueden parecer las más importantes, pero en un proyecto bicicleta resultan ser del todo prescindibles. Se deja todo a la fase de revisión (que le suele tocar a uno).

A continuación nuestro amigo manager designa un equipo de desarrollo para las fases dos, tres, y cuatro. La experiencia le ha enseñado que para proyectos bicicleta se deben escoger desarrolladores cuanto más lerdos mejor, para que no se den cuenta del pastel (aquí se sigue el principio del “traje del emperador”).

Podemos empezar a sospechar que en la mesa de al lado se esta cociendo un proyecto bicicleta cuando el equipo de lerdo-desarrollo juega al 69 profesional. Se intercambian comentarios-perla muy pomposos, tales como “los canales de intercambio de información son muy limpios”, “el factor usabilidad es determinante en el diseño de los javabeans”, “ya he incrementado el número de parámetros del constructor, te mando el punto class por mail”, o “este JSP tiene tres mil líneas porque he aplicado un patrón FACADE de acceso concentrado”.

Dos meses después llegamos a la fase de pruebas. Obviamente el producto es una mierda. Pero las pruebas corren a cargo del mismo equipo, y los niños de uno nunca son feos. Así que con la cabeza bien alta, se prepara un zip, un manual de instalación, y entrega tú, Carlitos, que a mí me da la risa. ¿Estado del proyecto? Entregado. Viernes noche. Cena de proyecto. Aplausos, risas, más 69. El lunes llegarán las sorpresas.
Y es que, como digo, no me meto en otros trabajos, pero si eres un ingeniero informático te sentirás identificado en unos puntos, pondrás un rostro conocido a otros personajes del libro y cuando termines de leerlo, querrás hacer como el autor, coger las maletas y desear que el país se vaya a la mierda. Y con razón.

La miel en los labios

Hoy voy a casa de un colega, tomo una cerveza con él y ya cuando estoy a punto de irme, voy a ver a su hámster y oigo un ruido en el fregadero. El colega me dice:
- Mira, tengo cangrejos de río, todavía están vivos.

Miro a mi amigo. Miro al hámster. Miro a los cangrejos. Miro a mi amigo.

-No, Ángel, no. ¡NO!
Jo, para un pequeño combate pokemon que quería hacer...
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