Comenzaré hablando del viaje por el final: Las dos últimas noches las pasamos en Eindhoven, por el tema de ahorrarnos unos cuantos kilómetros a la hora de volver al aeropuerto de Weeze (habíamos alquilado un coche) y desde ahí el GPS nos daba dos opciones, con el mismo tiempo de llegada, una hora y veinte minutos. La opción de ruta más rápida eran unos 120 km, mientras que la más corta eran 60. La diferencia estaba que en la ruta corta las carreteras serían nacionales (de doble sentido) y con mayor límite de velocidad. Pues bueno, decidimos la corta, guardamos nuestras cosas en nuestras maletas (una para cada uno y una facturada para meter cosas en común) y de ahí a Weeze. Mientras cerraba mi maleta, con los billetes de avión dentro, pensé:
- Mira, saco la carpeta con los billetes y los llevamos de la mano, así no tengo que andar abriendo la maleta en el aeropuerto.
Y así, en el último momento, saqué los billetes, cerré mi maleta de equipaje de mano (una de plástico malucha con un cerrojo de combinación de tres números) y fuimos al coche. El viaje bien, y la ruta más corta sí, era la más corta. Los últimos veinte kilómetros los hicimos por unas carreteras provinciales sin raya en el medio que parecía que estábamos intentando evitar un control fronterizo.
Dejamos el coche en el aparcamiento y tomamos un café en el aeropuerto. En la zona de entrar al control de seguridad vemos que los amigos de Ryanair han puesto un control para ver las maletas con una báscula electrónica (nosotros siempre nos habíamos preocupado de no sobrepasar las medidas de la maleta, nada del peso de diez kilos). Como antes de entrar tienen una báscula, pesamos nuestras maletas y vemos que la de facturar (quince kilos) tiene espacio para tres más. Como mi maleta iba hasta arriba, aunque sin pasarse (ocho o nueve kilos) decido pasar alguna de las cosas al equipaje facturado. Así que cojo la maleta, pongo la combinación, quito los cierres laterales y... Nada. No abre. Los números a veces se atascan, así que giro todos y vuelvo a tirar. Nada. La maleta no abre. El mecanismo se ha jodido. Por suerte tenemos los billetes en la mano, mi neceser está en la maleta que viaja facturada pero todavía queda el control. ¿Y si me mandan abrir?
- Perdone, ¿puede abrirme la maleta para ver qué hay dentro?
- No, no puedo.
- ¡A la cárcel! ¡Y exploración rectal de regalo!
Mal rollo. Tras numerosos intentos, desistimos, facturamos la maleta común y vamos a la zona del control. Primero pasa el señor Gurú, luego Pablo y por último yo. Mientras paso el arco, la bandeja con las cosas de Pablo pasa, luego pasa su maleta y mi bandeja. Las dos personas que controlan la pantalla de rayos X ven algo raro en la maleta de Pablo, se lo señalan a otra persona que se dirige a él en alemán. Dice algo de una llave o un llavero, yo traduzco, pide que abra su maleta y comienza a examinarla. Mientras tanto, mi maleta pasa por la máquina y veo que los de la pantalla señalan algo con interés. Hablan entre ellos. En la maleta de Pablo no aparece la llave (o algo parecido) que busca la otra persona de seguridad. Sigo traduciendo lo que dice la mujer y lo que dice Pablo. Uno de los de la pantalla se acerca a nosotros y acerca mi maleta. La deja al lado de la de Pablo. Y yo, ni corto ni perezoso, mientras la mujer de seguridad sigue examinando los rincones de la maleta de Pablo, cojo la mía, la saco de la cinta y la pongo en el suelo, mientras seguimos mirando hasta encontrar un abrebotellas o algo parecido, que era lo que daba el problema. Encontrado el peligroso elemento, nos da las gracias y nos marchamos, sin que a mí me llamen la atención.
Creo que de no ser por el incidente con la maleta de Pablo, me hubiera tocado abrir a mí, y entonces sí que hubiéramos tenido circo. No sé, supongo que en ese caso habría dicho que el mecanismo estaba estropeado y que no me importaba si tenían que romperme la maleta (total, más tarde iba a tener que hacerlo). Al llegar a Valladolid, con ayuda de mi padre forzamos la cerradura y abrimos la maleta que, aunque tenga unos pequeños desperfectos y un cierre que ya me he asegurado yo que no va a volver a funcionar nunca más, todavía tiene marcha para un par de viajes. Quizás más pronto que tarde.