¡Dios salve a la reina!

Y hoy toca hablar de un grupo del que me acordé hace unos días, con esto del tema de Beatallica: Dios salve a la Reina. Es otro de esos grupos tributo, esta vez de Queen. Recuerdo que estuvieron en Valladolid y no les pude ver, pero bueno, a ver si me entero de la próxima vez que estén por Madrid y me paso a verlos.

Los Doppelgänger de Freddie y Bryan May se dan un aire, ¿no?

Y bueno, son argentinos y en la web que he puesto arriba se pueden descargar varias de sus canciones. Vale, no es exactamente Mr. Farrokh Bommi Bulsara, pero se parece y oye, ya que ya no es posible volver a verlos en directo, prefiero esto a Paul Rodgers. Lo siento, amigo, pero estos actúan como homenaje, los otros son más bien vamos a ver de dónde podemos sacar unas perras. Como siempre, os dejo algunas canciones de muestra:
Hala, a disfrutarlo un poco.

Colón e Isabel la Católica

Colón e Isabel la Católica

Foto a pulso, sin soporte.

Pasaje Gutiérrez

Pasaje Gutiérrez

Tatachan

Mi compañero de piso me obliga a que ponga publicidad de una web que ha abierto con otros amigos:

Tatachan

Como pone en la imagen, es una web para subir imágenes de todo tipo (mis favoritas, cómo no, son las chorras).

Entrad, participad y difundid la palabra. He dicho.

Beatallica

¿Os gustan los Beatles? ¿Os gusta Metallica? Si la respuesta es sí, puede que os guste un grupo que he descubierto: Beatallica. Con un cantante con una voz parecida al de Metallica e instrumentos de metal hacen versiones de canciones de los Beatles. Su primer disco ya es una pista de cuánto ponen de cada grupo. Metallica tiene un disco llamado The Black Album, los Beatles tiene uno llamado The White Album, por lo que el de ellos es The Gray Album. Sus otros discos también son homenajes a los dos grupos: Sgt. Hetfield's Motorbreath Pub Band (Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band y el apellido del cantante de Metallica) y Masterful Mystery Tour (Master of Puppets y Magical Mystery Tour). Las letras de las canciones no están copiadas al cien por cien, también son versiones. Una lista de canciones:
Su web oficial está aquí y ponen las letras de sus canciones. Hala, minutos musicales, que hacía tiempo que no ponía.

Os dejo con una que se lanzó como single en Japón: All you need is blood.



Trabajo

Una de mis compañeras de trabajo ha vuelto de vacaciones en Egipto. Nos contaba sus historias:
- Y sobre los taxis... Hay que ver. Coches viejos, sucios, mal cuidados, no tenían manilla para bajar las ventanillas, se la tenías que pedir al taxista para que te la diese y poder bajarla, luego siempre andan intentándote engañar con el dinero de la carrera...
En ese momento he intervenido yo:
- Bueno, deja de hablar de Madrid. ¿Qué tal en El Cairo?
Luego he recordado que su padre es taxista.

Otro refresco guarro

Otro refresco guarro
La mano no es mía.

Estando en Eindhoven hubo una especie de party / cabalgata en la que daban estos refrescos de cappuccino. Se dejaban beber, aunque a la segunda lata ya cansaban.

Hombre con burra

Hombre con burra

Gatos

Gatos

Flipe al cagar

Flipe al cagar

Y es que en Granada no dejé de encontrarme pintadas a cada cuál más extraña.

Pintada

¡Gente presa, mercado libre! (y pollas en vinagre)

Suit up!

¡Ponte traje!

Cada célula de mi cuerpo es feliz

Ayer Herr Schmidt me dio a conocer una canción alemana... ¿Cómo decirlo? Repetitiva hasta la saciedad. Aquí el vídeo y luego la letra:


Jede Zelle meines Körpers ist glücklich,
Jede Körperzelle fühlt sich wohl.
Jede Zelle meines Körpers ist glücklich,
Jede Körperzelle fühlt sich wohl.
Jede Zelle, an jeder Stelle,
Jede Zelle ist voll gut drauf.
Jede Zelle, an jeder Stelle,
Jede Zelle ist voll gut drauf.
Cada célula de mi cuerpo es feliz,
Cada célula corporal se siente bien.
Cada célula de mi cuerpo es feliz,
Cada célula corporal se siente bien.
Cada célula, en su lugar,
Cada célula está de buen humor.
Cada célula, en su lugar,
Cada célula está de buen humor.










Por lo poco que he investigado, esta canción con más de cuatro millones y medio de visitas en youtube es una especie de canto al pensamiento positivo (aquí lo pone en alemán). Algo así como que si cantas esta canción para ti mismo mientras estás enfermo, te recuperarás antes. Si he de decir la verdad, es de las pocas magufadas o cosas sin base científica que pienso que pueden ayudar a pasar una enfermedad.

Ya de paso, luego encontré otra versión más cachonda: Cada lugar de mi cuerpo es sexy, cada lugar de mi cuerpo es la hostia. Escuchad una vez la primera y no os la podréis sacar de la cabeza en todo el día.

Alquila un alemán

Ayer me vino a la memoria la página Rent a German. Sí, justo lo que todos habéis deseado hacer alguna vez, alquilar un alemán para vuestros eventos: fiestas, reuniones familiares o simplemente para salir a comprar al centro comercial. Existe el paquete ejecutivo, familiar, de vacaciones, de fin de semana... Incluso hay un paquete de alemán sorpresa, que te sale así de repente, sin avisar, como si en vez de aparecer en la frontera polaca en septiembre del treinta y nueve se personase en tu fiesta. Los precios son un poco excesivos, pero merece la pena.

Por lo que parece, si eres alemán puedes participar en el proyecto cobrando un cuarenta por ciento de la tarifa. No está nada mal.

Evidentemente es una página de coña, pero tiene su gracia. Lo único que parece de verdad es la tienda de camisetas y tazas, pero son feas como ellas solas.

Alcaicería de Granada

Ya que el señor Smith me ha corregido esta mañana, pongo otra foto del "zoco".

Granada - Alcaicería de Granada

Zoco

Granada

Bueno, no es un zoco exactamente, es ese pequeño mercadillo que hay en Granada.

Suelo

Granada

Europa

Unión Europea

Otra foto de la última cacería.

Bocadillos = fishes

bocadillos = fishes

Al menos eso se desprende del cartel de esta cafetería dentro del aeropuerto de Barajas. Y como premio extra, cafés. Como diría Michael Clarke Duncan en la milla verde:

- ¿Tu nombre es John Coffey?
- Sí, señor. Como la bebida, pero escrito diferente.

La Alhambra

Ya con este viaje me he quitado la espinita de no haber podido haber sacado fotos con la nueva cámara. Como ya me comentaba algún amigo:
- ¿Te has comprado una cámara tan cara sólo para sacar fotos al gato?
Y pasadas dos semanas:
- ¿Has sacado más fotos con tu cámara?
- No, no he estado en Valladolid y, por consiguiente, no he sacado fotos al gato.
Así que en Granada me he desquitado con ganas. Creo que en dos días saqué algo más de cuatrocientas fotos. Aquí la primera muestra:

La Alhambra, Granada
La Alhambra, Granada
Ayer ya regresé de Granada. Han sido cuarenta y ocho horas de risas, cañas, tapas y paseos por la ciudad. Era la primera vez que viajaba tan al sur de Valladolid (el anterior récord personal estaba en Murcia) y no me defraudó. Pero en el viaje tuvimos una mancha negra.

Cerca de la catedral, hay un bar que... No sé si poner el nombre, pero bueno, diré que puede que se encuentre en la calle Marqués de Gerona. Los once que éramos pasamos por allí y como teníamos ganas de una caña juntamos tres mesas y tomamos una ronda. Euro y medio la caña, de veinte o veinticinco centilitros. Siete del grupo decidieron quedarse repitiendo ronda, mientras que otros cuatro dimos una vuelta por la Catedral y las calles aledañas, así que una hora u hora y media más tarde regresamos para seguir con cañas (y jarras de medio litro llamadas tanques, que cobrarán gran importancia en esta historia) y comer de menú (sí, puede que sea un crimen estar en Granada y no alimentarse a base de tapas, pero queríamos algo más contundente). El camarero tardó desde que pedimos la carta hasta que ya vino a tomar nota, y eso sí, diciendo el chico:
- Bueno chicos, que esto se me está llenando, decidíos pronto.
- Coño, si ya está decidido, estamos esperando a que tomes nota. Eso sí, recuerda que los menús tienen bebida incluida, así que de ahí descuenta cañas.
- Sí, claro, por supuesto.
Y el servicio bastante lento, teniendo que llamar a cada rato al camarero para que se acordase de servirnos y de ponernos algún plato de más (algunos pidieron menús de degustación de diez platos "típicos granadinos", como de típicos pueden ser una fideua, un plato de aceitunas o cosas así). Mientras, más cañas y ya pedimos la cuenta y le decimos al camarero que al menos se ponga unos chupitos. Vale, nos deja una botella de moscatel y llega la cuenta: 201 euros. A once personas tocamos a menos de veinte, pero no nos parece normal. Echando cuentas, vemos que no nos han descontado las bebidas de los menús y que aparecen once tanques de cerveza, de medio litro, a cinco euros la pieza. Es decir, que por un envase de la mitad nos cobran euro y medio y esto, que es es doble de cantidad, cuesta más de tres veces más. Total que se lo decimos al camarero.
- Oye, que esto de aquí no es muy normal, ¿no? ¿Por qué son a cinco las jarras?
- No, eso es cosa del jefe, que pone los precios y ahí no se puede hacer nada. Eso sí, ahora os quito las cañas de los menús.
- Bueno, pues que venga tu jefe y que nos lo explique él, que no hay problema por hablar con él.
Total que viene el jefe, con cierto parecido a Julián Muñoz.
- Es que no es lógico cobrar cinco euros por una jarra valiendo la caña uno y medio...
- Porque el precio es así y punto, y esto tiene un servicio y blablabla. Aparte, cómo os ponéis por un euro de nada.
- No es un euro, son once.
- Y habéis estado ocupando mesas y eso a mí me genera un coste porque podría haber estado sirviendo a gente y habéis estado aquí...
- Consumiendo.
- OYE A MÍ NO ME LEVANTES LA VOZ.
- No te la estoy levantando. Vale, si el precio del tanque es ese, enséñanos la carta de precios y lo vemos.
- Sois unos ridículos, no tengo por qué enseñaros la carta de precios... A ver si vosotros me vais a decir a mí a cuánto tengo que cobrar las cosas.
Aclaración: La carta de precios es un documento que todos los establecimientos tienen que tener en un lugar visible. Viene sellado y firmado (con fecha de validez) por un organismo de la comunidad autónoma correspondiente, y son precios máximos. Es decir, en bares de copas podéis ver en la carta de precios que el precio de un cubata es de veinte euros (por decir algo), pero luego si el del bar os cobra tres, seis o diecinueve es cosa del del bar.

Mientras, el camarero, muy conciliador, todo hay que decirlo, nos deja la cuenta con un descuento de veinte euros. 180 de pagar. El dueño cada vez más farruco e hinchado, va y viene no sé si esperando que nos marchemos por aburrimiento. Siguen las risas.
- Estás en la obligación de enseñarnos la carta de precios y que el producto esté reflejado ahí.
- Esto es que sois once y os creéis que por ser once me vais a amedrentar.
- O nos enseñas la carta de precios o nos traes una hoja de reclamaciones.
Aclaración dos: La hoja de reclamaciones, esa gran desconocida. Es un documento oficial expedido por la comunidad autónoma con número de serie y unos campos a rellenar por el reclamante (el cliente) y el dueño del establecimiento (no sólo bares, es cualquier negocio, como puede ser una oficina de alquiler de coches). En él el cliente escribe su reclamación y la firma, el vendedor también firma y entonces queda una copia para el cliente, otra para el vendedor y otra a entregar a consumo. Se supone que consumo sabe, por el número de serie, a qué establecimiento pertenece la hoja de reclamaciones y si más adelante el establecimiento tiene una inspección y le preguntan por hojas que falten, el establecimiento tiene que decir dónde están o qué pasó con ellas. El cliente, por su parte, puede (o más bien debe) pasarse por consumo para entregar la otra copia de la reclamación. Consumo enviará una inspección al establecimiento (no sólo para mirar los precios, creo) y no es que sea muy bueno para él. Sobre todo en un negocio de un sector en el que suele haber tanta normativa sobre higiene, tantos contratos en B y cosas así. Vamos, que a alguien en facultades normales no le interesa tener ese tipo de marrones.

Mientras tanto, el tipo nos ha enseñado la lista de precios y se empeña en que hay veces que la gente le pide jarras de litro y tampoco aparecen en la lista, pero que las cobra y punto. Sí, está bien, puede hacerlo, pero poniendo un precio proporcional. Nosotros, de manera indirecta, le damos a entender que si baja el precio de los tanques podemos olvidarnos del asunto, pero él sigue dale que te pego llamándonos ridículos (me encanta el insulto, lo voy a empezar a usar) y diciendo que no le queremos pagar.
- Una hoja de reclamaciones, por favor.
- Vosotros lo que no queréis es pagar y entonces voy a llamar a la policía.
- Nosotros hemos dejado el dinero encima de la mesa, ahora nos traes la factura y la hoja de reclamaciones. Y si quieres llamar a la policía, la llamas, aunque igual nosotros llamamos antes.
El tipo tarda más y más en hacer la factura, decimos a los camareros que vamos a llamar a la policía y ya viene la hoja. Pagamos (muy importante, si no has pagado, no puedes hacer una reclamación sobre un servicio no consumido, o eso parece) y rellenamos la hoja. Como siempre, el jefe ese toma su tiempo en volver por allí, pero la palabra policía parece que sirve para que se acerque. Se pone a leerlo y a comentarlo en voz alta, comentando la jugada. En ese momento yo, que había estado callado todo el rato, alzo la voz y le digo al portavoz del grupo:
- Mira, no está nada más que marearnos para que nos cansemos. Llama a la policía y que ya decidan ellos.
Con la llamada hecha siguen las voces. Varias veces ya los camareros han pedido al jefe que se marche, que firme, no sé si le aconsejarían que se dejase de historias... Hubo momentos de auténtico esperpento, como cuando una de las camareras intentó devolvernos parte del dinero metiéndolo en la mano de uno de nosotros, un encaramiento del jefe con otro de nosotros (le separó el camarero) y algún tipo de amenaza en plan si vosotros sois de fuera, ¿qué caso os van a hacer?, tengo más bares, esto no es dinero para mí (como diría Matías el humilde, me sobra el dinero), a mí nunca nadie me ha puesto una hoja de reclamaciones y esas cosas.

Finalmente firma con un no conforme, así que salimos del bar, esperamos a que lleguen los municipales y nos cuentan el procedimiento de la reclamación. Están de acuerdo con nosotros, pero no pasan a ver los precios. Nos dicen que, de tener interacción con ellos, por así decirlo, tendría que ser ya para hacer una denuncia (o algo así entiendo). Y ahí acaba nuestra historia.

El del bar se pensaría lo que a todos nos ha pasado alguna vez: Son un grupo grande, piden cañas a lo loco, luego están un poco tocados y ya no se acuerdan de si fueron quince o veinte. Y la mayoría de las veces cuela. Es más, si nos lo hubiera hecho (que creo yo que también nos lo hizo) pues sí que no nos hubiéramos dado cuenta. Como mucho, lo de las bebidas de los menús. Pero parece que a esta gente con aires de superioridad (ridículos, no me vais a decir a cuánto he de poner las cosas y con vosotros pierdo dinero) el ansia les gana y se creen que levantando la voz y haciéndose los locos basta. Luego son los primeros que en las noticias salen llorando porque la hostelería no gana dinero y la gente cada vez consume menos. Por cosas como esta, cada vez me alegro más de que la gente se busque otros sitios para irse de vacaciones.

9 de noviembre

Hoy, 9 de noviembre, es el veinte aniversario de la caída del muro de Berlín. Veinte años hace ya de aquella rueda de prensa en la que se formuló la pregunta:
- ¿Cuándo entrará en vigor [la autorización de viajes privados sin justificante]?
- Ab sofort, esto es, de inmediato.
Y eso hizo que miles de berlineses (y de ciudadanos del Este) fuesen corriendo hacia las fronteras para ir al otro lado. Según parece, la caída de la RDA ya estaba más que cantada desde que la República Checa y Polonia abrieron sus fronteras a Europa occidental. Los países fronterizos con la RDA se estaban convirtiendo en la vía de escape de los alemanes que querían conocer a sus hermanos del oeste.

No os voy a contar nada más, porque en muchos más sitios podréis leer crónicas más detalladas. Tan sólo dejo como curiosidad una cosa de la que ya he hablado alguna vez: David Hasselhoff. David Hasselhoff en el muro de Berlín. David Hasselhoff en el muro de Berlín cantando en Nochevieja. Sí, él, porque sacó un par de discos que en Alemania tuvieron bastante éxito. Sobre todo esta canción, que parece que ni pintada para la ocasión, Looking for freedom. Disfrutadla. Y también disfrutad de la cazadora/árbol de Navidad.

Angelo

Angelo

Porque sea donde sea, siempre hay algún lado donde hacer el idiota. En este caso es Holanda.

Próximo destino...

¿Qué hago yo un sábado despierto a las 6:25 AM? ¿Acabo de llegar de fiesta? Sería lo más probable, pero no. A estas horas, si nada lo ha impedido, estaré despegando del aeropuerto de Madrid Barajas rumbo a Granada. Hace unos meses Herr Schmidt vio la oferta de los vuelos a un euro el trayecto, comprobó fechas y vio que era factible y digno volar por dos euros de nada. Lo único, los horarios de ida y vuelta. Ya veis, siendo las 6:25 tendré que haber llegado allí a eso de las 5:00 y eso ha significado tener que tomar un taxi desde mi casa. Por suerte lo cojo con otros tres compañeros de curro que han dormitado en mi casa y la carrera habrá salido por unos veinticinco euros, esto es, seis euros por cabeza.

Y es que para ir al aeropuerto a esas horas no te queda otra que el taxi. Sí que hay un bus, el 200, que sale a las 5:20 de Avenida de América, pero para mi horario es bastante arriesgado. El búho-metro que emula la línea 8 salta de Campo de las Naciones a Barajas (población) y ahí da la vuelta, por lo que tampoco se adelanta mucho. Sí, podríamos coger el búho-metro hasta Barajas y ahí un taxi al aeropuerto, pero casi mejor no arriesgar no sea que no encontremos ninguno a esas horas.

En fin, como ya digo, a estas horas saldré a Granada para ver esas cosas de la Alhambra, el Albaicín y disfrutar de las míticas tapas de las que tanto he oído hablar. En un par de días estaré de vuelta, así que sed buenos.

Todo irá bien

Todo irá bien

nada más.

Leyendo

Lector

En esta vida hay que estar bien enterado de todo.

Asco de gente en el transporte público

Ya me habré quejado de la gente en otras muchas ocasiones, pero es que hay cosas que son superiores a mí. Una de ellas es el comportamiento que se tiene en los tornos de entrada y salida a metro / cercanías:
  • La falacia de los tornos de doble sentido: Esos tornos de puertas de cristal que sirven tanto para entrar como para salir. Parece una buena idea: En momentos de gran demanda en un sentido el desalojo de gente es mayor que si los tornos fuesen la mitad de entrada y la mitad de salida. El problema: en los momentos de gran demanda, en esta ciudad del todos van a lo suyo menos yo, que voy a lo mío, todos los carriles se ocuparán con gente que sale y nadie podrá entrar. Que es lo que ocurre, por ejemplo, a primera hora de la mañana, cuando intento entrar y justo ha llegado un cargamento de gente que quiere ir al metro. Si se dejase fija una puerta para cada sentido y las demás en doble se perdería una puerta, pero se solucionaría el problema. Otra posible solución sería cambiar la actitud del español medio, pero lo descarto de inmediato.
  • Adelantando por el piano: Y sí, llegas a tu destino, donde baja el resto del vagón y ordenadamente os dirigís hacia la salida. Y ahí es donde te encuentras con el que mejores notas sacaba en clase. El listo. Sí. El que se da cuenta de que si no sigue la línea imaginaria y se mete con calzador entre dos personas podrá salir antes. En estos casos sólo quedaría reeducar al individuo mediante golpes o descargas eléctricas activadas por operarios de la red de metro / Cercanías. Tío que se cuela, descarga al salir. Pero vamos, es una sugerencia.
  • Sí, hijo, has ganado, felicidades. Esto es lo que pienso cuando la persona que va delante de mí en la ruta hacia el torno llega hasta el borde y en ese mismo instante recuerda que el abono lo tiene en el fondo de su bolso / bandolera o directamente no sabe dónde. Vamos a ver, chato, sabías hacia dónde te dirigías, ¿por qué no has sido sacando el abono mientras ibas andando? ¿No eres capaz de hacer dos cosas a la vez? Como decía, busca el abono. Y en vez de echarse a un lado y dejar pasar a la gente mientras lo busca, piensa que los demás estamos tan interesados como él en encontrar su abono e incluso en animarle si ve que no aparece. Ahí es donde me entran ganas de gritar sí, has ganado la carrera hasta los tornos, ahora déjame pasar, imbécil. Pero luego me contengo.
  • Quiero todos los periódicos: Y cuando ya piensas que te has librado de todos los oligofrénicos del transporte público, te quedan los que cogen todos los periódicos gratuitos. No sé si para contrastar noticias o por tener más sudokus para hacer a la vuelta.
Sí, odio a la gente. Pero de momento no he matado a nadie.

La 'Oktoberfest' de Madrid

Oktoberfest Madrid

Durante los dos pasados fines de semana se celebró en Las Ventas un evento llamado Feria de la Cerveza que los periódicos y blogs no tardaron en llamar la Oktoberfest de Madrid. Por si no lo sabéis, se podría decir que la Oktoberfest es a Alemania lo que la Feria de Abril o los Carnavales de Cádiz (o Santa Cruz de Tenerife) a España. La Oktoberfest fue una celebración que se hizo para la boda de Luis I de Baviera y su esposa Teresa y, como gustó, se repitió al año siguiente, y al otro, y al otro, hasta ser toda una tradición para el país que el año que viene cumple doscientos años.

Oktoberfest Madrid
Ejemplos de Maß

Esto más bien se resumía en una feria de cerveza con cosas para comer, sin atracciones ni nada parecido, como mucho un grupo de música. Todo el ruedo estaba cubierto por una capa y el centro estaba lleno de mesas largas con bancos, del estilo de las que te puedes encontrar en cualquier Biergarten.

Oktoberfest Madrid

Oktoberfest Madrid
Al principio (19:00) estaba vacío, pero no tardó en llenarse de gente.

Oktoberfest Madrid

Otra diferencia con las carpas de la Oktoberfest era que tenías que ir a la barra a pedir y que no había camareras de generoso escote llevándote la Maß a la mesa, sólo se pasaban a recoger los cascos vacíos.

De beber, que recuerde, sólo había litros de Paulaner. Las demás cervezas de barril eran de medio litro o tercio, como Guiness, Amstel, Affligen... En unas barras interiores servían botellines de otras marcas como Mort Subite o Birra Moretti.

Y nada, el chiringuito cerró a la una, pero tuve tiempo suficiente como para acabar en estado lamentable. Este fin de semana haré penitencia. O no.

Oktoberfest Madrid

Die Fälscher - Los falsificadores (2007)

Ayer vi los falsificadores, la ganadora del Oscar a la mejor película extranjera de 2007. Aunque de nacionalidad austriaca, por el idioma y lo que cuenta creo que está bien ponerlo en mis categorías de cine alemán e historia alemana.

Es un hecho real. Al comienzo de la guerra Heydrich pensó en un plan para, matando dos pájaros de un tiro, favorecerse en la guerra: Comprar mercancías a países neutrales , pagar a espías, etc con libras esterlinas falsificadas, para así hundir económicamente a la pérfida Albión. En 1942 se pone en marcha el plan, usando como mano de obra a judíos presos del campo de concentración de Sachsenhausen (en Oranienburg, un cercano pueblo al norte de Berlín) donde también fueron presos Francisco Largo Caballero y Yákov Dzhugashvili, el hijo de Iosif Stalin que murió allí por la tozudez de su padre.

Como decía, como mano de obra emplearon a presos judíos especializados en litografía, artes gráficas e incluso propios falsificadores, como es el protagonista de la película. La idea era parecida a la del uso de esclavos para construir los pasillos secretos de las pirámides: Una vez terminada la tarea se mataría a los trabajadores para así eliminar las pruebas. Los presos lograron falsificar los billetes británicos sin que, en líneas generales, saltase la alarma. A partir de aquí es donde se bifurcan lo que encuentro en la Wikipedia y el argumento de la película: Según aparece en el artículo del campo de concentración, los presos pidieron empezar a falsificar el dólar para así prorrogar su estancia mientras que en la película se da a entender que se falsifica la divisa para también afectar a la economía estadounidense (o también puede que fuera para tener otra moneda para cuando la libra se hundiese o los británicos se diesen cuenta del engaño).

El final de la película todos lo conocemos: Los alemanes pierden la guerra. En un principio los presos iban a ser ejecutados, pero por una serie de casualidades consiguen ser liberados por el ejército estadounidense. Los alemanes encargados del traslado de las imprentas y los últimos billetes falsificados trataron de mover los camiones hacia Austria, pero o bien fueron lanzados a ríos y barrancos, o bien entregados a los americanos o bien desaparecieron. Por algunos ríos flotaban billetes de libras esterlinas que eran recogidos por pescadores y años más tarde se recuperaron camiones con parte de su carga.

La falsificación de la moneda fue tan eficaz que el propio banco de Inglaterra se vio obligado a cambiar el formato de los billetes.

Mundo idiota 2009

Mundo idiota

Con este cartel pocos nos podíamos resistir a este festival llamado Mundo Idiota. Parece que el año pasado hubo otro en la sala Heineken con los Petersellers, Engendro y los gandules. Decir que sólo los gandules repetían es un poco engañoso, porque el cantante de Mamá Ladilla es el mismo del de Engendro.

Sobre el concierto, en líneas generales, diré que parece que hubo un poco de retraso con las colas y la apertura de puertas, porque cuando entramos ya había empezado. Y eso que nos cambiamos de una fila muy larga a otra extrañamente cortísima. Y de los grupos:
  • El hombre linterna: Pues no sabía yo que eran los que ponen las voces a Trancas y Barrancas, o que luego hacen la sección del kiosco. También salía con ellos Marrón. Se dedican a cantar canciones de nuestra infancia (o de los que la recuerdan, no como yo) sin cambiar la letra, sólo dándole ritmo rock. Que recuerde, tocaron la de la vuelta al mundo en ochenta días y Bola de Dragón, por ejemplo. Por lo demás, yo creo que es porque salen en la tele, que si no no creo que hubiesen estado en el concierto.
  • El Reno Renardo: Para mí fue una pequeña decepción, porque dio la impresión de ser un venimos a tocar, soltamos nuestras canciones y nos vamos. No sé, no se les vio demasiado entregados con el público. Tocaron sus grandes éxitos (que casualmente son los que menos me gustan): Nací en los ochenta, Control Alt Suprimir, Camino Moria (me gusta más) y de versiones apenas tocaron la de Ancho Cipote, Cipote ancho y poco más que recuerde.
  • Mamá Ladilla: Pues mira, de mamá Ladilla sólo conocía la del cierre (Chanquete ha muerto) y como no les sigo mucho tampoco es que disfrutara. Pero bueno, yo ya estaba haciendo hueco para los últimos, con los que guardaba muchas esperanzas.
  • Los gandules: ¡Son la hostia! Ahí pusieron en medio su sofá de sky, su lámpara de pie y entraron en bata. Bueno, antes de ellos entraron sus teloneros, los escafandra (que son ellos mismos) cantando sus canciones carentes de sentido. Luego ya tocaron cuídame el gato, ginecólogo rumano, Calamar o Paloma (Dime tu nombre, y te haré reina de un pozal de acelgas, tus ojos miran, uno a Pamplona y otro pa Tudela), Miguel Ángel y cosas con las que nos metieron en el bolsillo. Mucho más participativos con el público, hacían que todos hiciéramos un eeeeeeeeeeeehh cada vez que decían gandul.
Y como siempre que vas a un concierto, hay gente intentando grabar los conciertos. No me digáis por qué, pero siempre te toca cerca uno que intenta grabar el concierto con su móvil para luego llegar a casa y ver vídeos pixelados y con mucho ruido. En fin, si alguno quiere ver algo del concierto, que busque en Youtube Mundo Idiota 2009. Saldrán vídeos como el cuídame el gato y la canción de los donetes.
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