Handy macht nicht Frei

Un espabilado alemán puede ir a la cárcel unos seis meses por tener como tono de móvil un discurso del señor malo del bigote. Resulta que este alma cándida, en vez de tener el trololó como tono, va y tiene al amigo Adi diciendo algo así como si nos obligan a ir a la guerra, acabaremos con todos los judíos. Los compañeros de viaje de este señor oyeron el discurso en varias ocasiones y llamaron a la policia. Cuando el tren llegó a su destino, la policía detuvo al hombre y vieron que tenía más cosas de propaganda.

En Alemania, Austria y algunos paises más que pertenecieron al eje todo lo que se use como homenaje a esos años oscuros está prohibido por ley. Puedes tener documentales o libros sobre la guerra, pero nada que se pueda interpretar como ser un fan del eje. Como siempre, esta autocensura tiene dos vertientes: La buena, que se evita dar importancia al nazismo; la mala, que de tanto ocultar hay miedo de que caiga en el olvido. Por lo que tengo entendido, en el colegio se inculca bien desde pequeños lo malo que fue el régimen, en qué consistió y todo alemán está obligado a tener una visita guiada a un campo de concentración. El lugar donde estuvo el búnker de Hitler está marcado sólo con un cartel que casi pasa desapercibido aunque también es verdad que cualquier edificio de la Gestapo tiene una placa señalándolo. Quizás lo que se evita es el culto al hombre.

1 comentarios:

mortiziia dijo...

Y el cartel lleva ahí cuatro años casi justos, desde junio de 2006. Cuando yo llegué a Berlín todavía estaban luchando las asociaciones de la memoria histórica alemana (sus equivalentes, por así decirlo) para que pusieran una plaquita. Ahora están en un proceso de re-destapar para no olvidar todo lo que se tapó o medio tapó para no ofender.

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