No vuelvo a apuntarme

El domingo me engañaron para ir a ver el partido a las pantallas del paseo de la Castellana.
- Vente, que habrá ambiente.
Ambiente... Te voy a dar ambiente. Todo hasta las pelotas. Treinta y muchos grados y al sol (por suerte los bomberos nos dieron algún manguerazo). Los de a nuestro lado sí, fumándose sus porritos y dándonos a nosotros el humo, pero también prendiendo petardos de los de cien gramos el cartucho (cada vez que prendían uno, mini avalancha para evitar daños mayores). Vuvuzelas de moda soplándote al oído. La pantalla demasiado baja para nuestro gusto, hacía que los que midiesen menos de metro setenta no viesen apenas nada (y que se cagasen en elementos de 1.87 como el menda). Yo, de todas maneras, digo una cosa, y no es por ser clasista: Si mides... no sé... 1'60... ¿En serio que piensas que vas a ver algo? ¿Para qué vas? ¿Para ver cogotes? En fin...

Luego contamos con el típico pensamiento egoísta español, encabezado por dos tipos de personas:
  • El gilipollas de la bandera: Ese que, en pleno acto de patriotismo, agita la bandera para animar a un equipo a 10.000 Km.
  • El gilipollas que sube a un amigo/novia a hombros para que vea el partido, jodiendo a los de detrás.
Ambos casos se solucionan de la misma manera: Insultos y lanzamiento indiscriminado de objetos. ¿Pero es que nadie piensa que al hacer una de esas dos cosas molestas a los de detrás y no les dejas ver? ¿Es tan difícil no darse cuenta de eso?

La segunda parte la vimos en un bar, mitad porque los colegas no veían nada mitad porque otro se nos moría por el camino, y cambiamos de ambiente. A un bar de Chueca. Pero bueno, esa es otra historia.
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