Comprendes que te haces mayor cuando...

Desde hace unos días siento que me pesa la edad. No, no es así, para nada me siento viejo, pero sí que es verdad que ya, camino de los veintiocho, hay veces que me sorprendo a mí mismo con pensamientos que hace años no se me hubieran pasado por la cabeza. Y así, he intentado hacer una lista de comprendes que te haces mayor cuando...:
  • Haces la declaración de la Renta, e intentas ver cómo hacer para que te salga a devolver.
  • Ves una promoción de un banco con la que, al dejar cierto dinero a plazo fijo, te dan un juego de cuchillos y piensas esto me podría venir bien para casa.
  • Podrías meterte en la compra de un coche de los que anuncian en la tele. Quizás no uno de gama alta, pero puede que sí uno coreano.
  • Futbolistas, modelos y nuevos actores son más jóvenes que tú.
  • Tus amigos se casan y/o embarazan.
  • Podrías dejarte bigote y no te quedaría tan mal.
  • Si llueve tres días seguidos te cagas en todo porque no se te seca la ropa y tienes que plancharla.
  • La programación de dibujos animados / series juveniles son todo un misterio.
  • Te das cuenta de que los tortazos de Hulk Hogan y compañía eran más falsos que el beso de Judas.
  • El uno de enero ya sabes cuándo y en qué cae cada puente y/o festivo.
  • Si no trasnochas el día anterior, te levantas pronto para hacer cosas.
Y muchas más cosas que me dejo en el tintero. Mierda, me estoy haciendo viejo.

Le chorizo

Le chorizo

Visto en un supermercado francés hace un par de años.

Triste es de pedir

Triste es de pedir

Pero más triste es de_predar.

Estatua viviente vista en las Ramblas de Barcelona.

Obsesión

Obsesión

Alien Invasion - Infection

Este fin de semana pasado cayó en mis manos una película que en España se debió llamar Alien Invasion, pero que buceando un poco por IMDB se descubre que se llamó, en realidad, Infection (2005). El argumento es de sobra conocido: pueblo / ciudad pequeña de Estados Unidos, noche del baile de fin de curso, lluvia de meteoritos y a la gente le pasa cosas raras. ¿Qué hace especial a esta película?
  1. El presupuesto: No encuentro las cifras, pero parece ser que fue en plan Bruja de Blair, rodada con cuatro duros y, como digo yo, a los actores les pagaron con un par de bocatas de chopped.
  2. La imagen. La película comienza con una reportera diciendo algo así como
    No sabemos qué ha pasado en el pueblo que desde tres días el ejército no deja ni entrar ni salir de él. Afortunadamente hemos tenido acceso a la cinta de grabación de un coche patrulla. Tenemos cerca de setenta minutos con imágenes de lo sucedido...
    Efectivamente: La cámara, situada en el salpicadero de un todoterreno de la guardia forestal (me parece) todo el tiempo es la misma. Sin cortes (aparentes). Como si fuera un documental, vemos cómo conduce el policía (o guardia) y oímos cómo se comunica por radio con sus compañeros. Va por una pista forestal y a medida que conduce se encuentra a gente por el camino.
El planteamiento es original, pero la película tiene fallos. Los efectos especiales son burdos y en un momento dado el coche cambia de conductor y, por querer meternos más en el papel de persona atemorizada, vemos las alucinaciones que tiene el conductor. Y claro, por mucho que te autosugestiones poniéndote en el papel de alguien que peor que estar solo, está siendo perseguido en medio de una pista forestal siendo una noche cerrada y pasando cosas extrañas, no resulta creíble ver sus miedos imaginarios.

Seré generoso y pondré a la película un 5/10, pero sólo por la originalidad de su forma de mostrar la invasión.

Adiós, amigo

Nos conocimos el 30 de septiembre de 2004, en el Mediamarkt de Braunschweig. Creo que costarías unos cuarenta o cincuenta euros con diez de saldo. Al día siguiente tuviste tu primer gran viaje: Oktoberfest de Münschen con parada en el castillo del rey loco, Neuschwanstein. Y desde entonces no dejaste de viajar por Alemania, Francia, Bélgica (pasaste por allí), Holanda, España, República Checa, Polonia, Suiza, Austria, Italia, Bulgaria, Reino Unido, Irlanda, Marruecos... Casi nada. Casi cinco años y medio a mi lado. Hasta hoy.

Aunque tu batería duraba lo justo (no una cosa excesiva, pero nunca he sido de los que se pasan horas al teléfono) yo seguía teniéndote a mi lado. No era defensor de tener un móvil de última tecnología si todavía podía usarte. Como digo, el auricular funcionaba bien, el micrófono también, aunque no tenías diccionario T9 podía escribir mensajes de texto sin dificultades.

Hacía unos meses que empezaste a hacer alguna cosa rara con la pantalla. Algo parecido a las interferencias que se producían en la tele analógica. A veces hasta la imagen se daba la vuelta pero volvía en sí. Aunque seguías aguantando, ya fui haciendo los preparativos para comprar un nuevo móvil, pedir una nueva SIM ya que la que tenía era la que compré hace ocho años... Incluso me llegó el nuevo móvil (del que ya hablaré) y me resistí a cambiarte. Los últimos días te quedabas con la pantalla en negro, pero tras un par de golpes y soplidos volvías a mostrar imagen, a veces deformándola. Pero yo te seguía usando.

Hasta hoy, que tras recibir un SMS he visto que volvías a tener la pantalla en negro. Tras estar un rato con soplidos y reinicios, has dicho basta y ahora sólo enciendes la pantalla durante un segundo y te apagas.

Lo peor de todo es que el SMS se quedó guardado en tu memoria interna y ahora ya no sé quién me habrá escrito.

Adiós, amigo
Descansa en paz, amigo.

Chapuzas en la comunidad de vecinos

Hará como cosa de tres semanas hemos estado de obras en el bloque de la comunidad, poniendo alguna cosa de electricidad. Vale, bien. Lo malo ha sido cuando los chispas han tocado algo de encima de mi puerta y han desconectado el interruptor de la luz. Esto lo he descubierto cuando se han ido, evidentemente. Así que subí al piso del presidente de esta nuestra comunidad y me abrió un señor mayor:
- Hola, soy el vecino de tal piso. Que no funciona la luz y eso.
- Ah, vale, llamaré al administrador de la finca y ya me dirá.
- Vale, tampoco corre prisa, simplemente es dejarlo arreglado.
Al cabo de quince minutos llaman a la puerta, y es el presidente con otro señor mayor. Otro vecino. Me piden una linterna, y como les veo que de pulso no andan muy bien (pues anda, que yo...) les digo que si eso lo cambio con ellos. Y me pasan destornilladores y hala, al lío.

Quito los tornillos del interruptor y veo que uno de los cables se ha desconectado. Lo voy a enganchar y ¡zas! Calambrazo. Tras reponerme del temblor (y quitar el interruptor) vuelvo a intentar conectarlo. Como siempre, los cables cortos, como si estuviesen chapados en oro. Así que lo intento volver a conectar. Cada vez que conseguía meter un cable, se salía el otro. Así quince minutos y otro calambrazo por medio. Uno de los abuelos dice:
- ¿Subo a por unos cables y empalmamos un trozo?
- Venga, vale - digo mientras mi cuerpo no para de temblar-.
Baja uno con un cable. Fino. Parecía un fideo. Tras pelado y conexión patosa a uno de los bornes, intento colocar el otro. Se despega. Quizás fue efecto de las sacudidas eléctricas, pero oí decir a los abuelos:
- En mis tiempos esto no era tan complicado.
- Yo conocí a Nikola Tesla.
- Y yo a Edison.
- ¿Quién te creías que malmetió entre ellos? Yo, que llegaba y le decía a Nikola: dile al pelo canoso este John Thomas, y cuando te diga ¿qué Tomas? Tú le dices una Coca Cola. Y como le hizo la broma seis o siete veces, así se enfadó.
- Este chaval no avanza nada... Habría que meterle en una jaula de Faraday. Mírale además qué pintas lleva.
- Tú calla, que eres más superficial que el campo eléctrico.
En ese momento intervine yo, pidiendo clemencia.
- ¡Da igual, mañana salgo de casa con un candil, pero no puedo soportar más descargas! ¡Aunque sea compraré un interruptor nuevo si veo que este no consigue enganchar, pero déjenme vivir!
Y nada, los abuelos se marcharon a sus casas. Si puedo, mañana lo arreglo. Y si no, el miércoles. O el sábado, con la luz del día, da igual. Si a oscuras me oriento bien.

Reja

Reja

San Pablo

San Pablo

Nuevas expresiones argentinas aprendidas

Que en el trabajo tengamos la suerte (y a veces la desgracia) de tratar con argentinos hace que de vez en cuando aprendas alguna expresión nueva para luego despistar a los que no la conocen. Una de ellas la conocía de hace tiempo, la última la aprendí hace un par de días:
  • Capaz que: Quiere decir a lo mejor, puede, quizás... Ejemplo: No encuentro mis llaves. Capaz que me las dejé en casa.
  • Tranzar: Dos significados: Besar con lengua (como si fuese trenzar) y el otro es negociar con droga (o chanchullos en general).
  • Ni bien: Tan pronto como. Ni bien reciba el email de los proveedores, yo te lo reenvío.
Ya seguiré con este estudio sociológico.

Conde Ansúrez

Conde Ansúrez

Zorro

Zorro

La foto no es en movimiento, lo que pasa es que el objetivo raro que tengo le da ese efecto.

Sony PRS-300

Hace un tiempo que mi hermana mayor me preguntó sobre mi lector de ebooks. Precio, si estaba contento con él, etcétera. Como mi modelo, el PRS-505, ya parece estar descatalogado, tuve que decidir entre coger uno quizás técnicamente inferior (PRS-300) y otro superior (PRS-600). Y como quienes poníamos el dinero éramos mi otra hermana y yo, pues nos fuimos al barato. Total, no creo que mi hermana exprimiese las prestaciones del nuevo. Y sí, yo quizás podría haber cogido el 600 para mí y haber regalado a mi hermana el 505, pero estoy a gusto con el mío y además es una cutrada del quince.

El sábado por fin se lo dimos, y aquí lo tenéis en comparación de su hermano mayor:

Ebooks
Izquierda: 505. Derecha: 300.

Diferencias con el PRS-505:
  • La más notable: Pantalla una pulgada más pequeña. Tiene cinco frente a las seis del PRS-505.
  • Ausencia de salida de audio: Pues total, para lo que uso yo la salida del mío, mejor.
  • Ausencia de lectores de tarjetas: Tampoco tiene ni para SD ni Sony Memory Stick Pro Duo. En principio no es malo: Yo tengo una tarjeta SD en el mío porque es de 128 megas y con ese tamaño no me vale para la cámara de fotos, entonces mejor usar la SD en el ebook que tenerla guardada en un cajón. El PRS-300 tiene unos 400 megas de espacio libre, más suficiente para unos cien libros, a ojo de buen cubero.
  • Pierde los dos botones de pasar página del lateral y pone uno central abajo. Bueno, es un cambio menor.
  • Parece más rápido que su antecesor. Lógico, supongo que tendrá un procesador más actual que el del mío.
Por lo demás, el sistema operativo es el mismo, con más idiomas (sin castellano). Pruebas de duración de batería no he hecho y lo único un poco así es la funda que viene con el libro. En el PRS-505 venía una funda rígida, de tapas, a modo carpeta, aunque con un eje de plástico de mierda. El 300 tiene una funda acolchada sin cremallera parecida a la de una PSP. Tiene la desventaja de que se pueda dar de sí y de que cuando estás usando el libro no sabes qué demonios hacer con la funda. Ya he encontrado una de cuero por unos veinte euros al cambio.

En cuanto a la comparación con el 600... Pues oye, el 600 tiene el tamaño del mío, lo de las tarjetas, el audio creo que también lo tiene y lo más goloso... La pantalla táctil. Pero no porque sea táctil por sí (me da lo mismo navegar con botones) sino porque permite tomar notas en los libros, hacer búsquedas en texto... Cosas que sí que es verdad que echo de menos en el mío. Pero vamos, casi haré como con mi móvil: Hasta que no muera no lo cambio. He dicho.

Sagrada Familia de noche

Sagrada Familia

De caza

Y otro año más, en Carnavales, tocó disfrazarse. Como ya llevaba dos años de Earl, y aunque el año pasado me reconoció más gente que la vez anterior, este año tocaba cambiar e ir de algo distinto. Pero claro, como siempre, tenía que tener un disfraz minimalista, reconocido por pocos, para que nos hiciese más ilusión, todavía, que alguien nos dijese: ¡eh, si sois esta gente!. Y evidentemente pasó lo que tenía que pasar: Que sólo nos conocimos nosotros mismos y la camarera de un bar al que solemos ir.

Yo soy una persona bastante curiosa. Me gusta saber cómo funcionan las cosas. Más de una vez he desmontado algún cacharro para ver qué hay dentro. Y cuando me dicen que una cosa es una verdad absoluta, me gusta investigar por mi cuenta y corroborar lo oído. De ahí que el parecido con el personaje de mi disfraz no fuese solamente físico, y no sólo en la faceta de payaso, sino en mi vena científica.

Así que el sábado comenzamos a hacernos preguntas: ¿Son las vallisoletanas tan bordes como se cuenta? ¿Realmente es malo mezclar bebida blanca y de color? ¿Hay bares en los que no sirvan garrafón? Todos esos mitos debían ser probados y contrastados. Así que José Luis y yo nos convertimos en...

Cazadores

Los cazadores de mitos.

Jamie y Adam. Los especialistas en efectos especiales de películas que ahora se dedican a comprobar sin son verdad o mentira esas cosas que dice la gente. Como digo, nosotros comprobamos únicamente el primero de los mitos: ¿Las mujeres vallisoletanas son bordes? Demostrado. Yo me acerqué a una vestida de tortuga de Super Mario Bros. y, como tenía el pelo naranja, le pregunté que si iba de mejillón. No sé qué respondió exactamente. Luego vi a una vestida de gata, le hice bisbis bis bis y se fue corriendo.

Y eso, que nadie nos reconoció públicamente, pero bueno, nos lo pasamos bien, que era lo importante.

Espiral

Espiral

Escaleras de una de las torres de la Sagrada Familia.

Una oferta que no podrás rechazar

He recibido una oferta de trabajo de una empresa grande, aunque con fama de ser de las de echar horas e incluso un poco sectaria, de las de ir a todos los sitios con traje. No está ni mucho menos asegurado para mí, ni he hecho una entrevista personal, pero como ya digo, la paga está bien (comparando con lo tacañas que se han puesto las empresas con los sueldos gracias a la crisis) y se lo he querido preguntar a mis compañeros de trabajo. Uno de ellos me respondió esto, que sin pedirle permiso ni nada copio y hago mío, porque soy de la misma opinión que él:
Me resulta muy difícil opinar, porque el cambiar de empresa es un puto juego de azar, no puedes tener total certeza de que vas a mejorar hasta que ya es tarde para echar marcha atrás.

Yo pondría en un papel las cosas buenas que tienes aquí y las cosas malas, ponderando según tu criterio. Y haz lo mismo con lo que parece que te vas a encontrar (será una aproximación, pero mejor que nada es). Es un método de intentar cuantificar.
Ten en cuenta factores como:
  • Dificultad en el transporte (transbordos, tiempo de viaje….)
  • Necesidad psicológica de cambio (ganas de cambiar tu vida profesional por hacer otras tareas o simplemente por querer cambiar de caras y de edificio)
  • Nivel de disposición a posibles desventajas, como mayor presión en la ejecución de tareas o simplemente hacer horas extras.
  • Ambiente de trabajo (no sabes si será bueno, aquí no te gusta el departamento pero te gusta con quién tomas cafés y comes)
Apuntar y analizar todas las variables que puedas ayuda a tomar estas decisiones. Por ejemplo, ¿es bueno o malo el cambiar de tecnologías o de funciones? Depende si valoras positivamente el reto de aprender algo nuevo y si lo valoras negativamente porque te produce ansiedad la idea de no poder estar a la altura.
Tener todas estas ideas a la vez en la cabeza es difícil, así que las apuntas, desglosas y las sopesas por separado (cada una con una puntuación o peso específico), y luego sumas y el número que obtengas es el resumen de tus conclusiones. Al final has resumido todo en la comparación de dos números….

…que está bien, pero que sepas que el cerebro humano toma las decisiones importantes con la intuición y no con la razón (científicamente demostrado, lee: “El alma está en el cerebro, de Eduard Punset). Si no, ¿por qué iba yo a comprarme un coche que ya me avisaron que tendría grillos y que se arañaba con facilidad, cuando yo valoro mucho la perfección sonora en el interior del vehículo y tenerlo siempre impoluto por fuera? Si te sirve de algo, estoy contento con mi coche a pesar de lo que sea.
Da para reflexionar un buen rato, y es extrapolable no sólo a trabajo, sino también en otras tomas de decisiones (la más típica, qué hacer con una relación amorosa). Siempre todo es cuestión de intentar convertir a números lo que no se puede expresar como ellos y ver si una cantidad es mayor que otra.

O también puede ser que piense esto porque estoy leyendo Fundación de Isaac Asimov y que me esté convirtiendo en un amante de la psicohistoria.

Gominolas

Gominolas

pato

Pato

Sosteniendo el cielo

Sosteniendo algo

Barcelona tropical

Barcelona tropical

Esta palmera que veis aquí es una de las que hay en el parque Güell. Si os fijáis bien en la foto, podréis ver una pareja de ¿loros? ¿cotorras? que había en el árbol. Minutos más tarde cerca de una docena de pájaros iguales salieron volando. Me pareció curioso.

Sagrada Familia

Sagrada Familia

De cómo perdí una hora y media de mi vida

Este viernes tuve la primera entrevista de trabajo del año. Como ya he comentado, los portales de búsqueda de empleo se han convertido en páginas de subastas a la baja, y en casi ninguna se hablan de cantidades a pagar. Total, que leyendo deprisa una oferta me apunto a ella, me llaman un par de días más tarde y concertamos una cita para el viernes. Vuelvo a leer la oferta, y veo una frase que ya me hace sospechar: no es necesaria experiencia. Humm... Vale, pone que no lo es, pero igual necesitan varios tipos de puestos. Bueno, se supone que ellos han mirado mi candidatura, habrán visto mi currículo (se puede decir así) y mis expectativas económicas. Al igual que yo hago filtrado para evitar apuntarme a ofertas que no son de lo mío, ellos supongo que harán lo mismo.

Esa era la primera cosa que me echó para atrás. La segunda: en la llamada me dijeron pásate, estaremos hasta las 19:00. ¿Un viernes a las siete de la tarde? Malo. Eso quiere decir que se entra a las 9:00, se tienen dos horas para comer y sin jornada reducida. Yo estoy más que acostumbrado a comer en una hora y en no hacer sobremesa, por lo que ese tipo de horarios me joden sobremanera. Para estar una hora sin hacer nada, estoy en mi casa. Pero como llevo un tiempo sin hacer una entrevista normal, pienso que bueno, hago la entrevista y así cojo un poco de agilidad para otras entrevistas que sí me interesen.

Llego al sitio de la entrevista. La recepcionista me mete en una sala de reuniones, y me tienen esperando veinticinco minutos (diez minutos más y me hubiera levantado, que bastante cansado y bastante hambre tenía como para estar así) y entra otra persona en sustitución de mi entrevistadora. Bueno, me vale también. Y la entrevista, resumida, es algo así como:
- ¿Cuándo acabaste la carrera?
- En... En julio presenté el proyecto, pero el título tiene fecha de noviembre.
- ¿De este año?
- De 2005.
- ¿Lenguajes de programación dados en la universidad?
- Estos...
- ¿Experiencia laboral?
- Pues ahora te cuento lo de cuatro años...
- ¿Qué es una clase? ¿Y un objeto? ¿Un trigger? ¿Un join?
Aquí ya parece que vamos viendo lo que me temía: Parece que es una entrevista para recién licenciados.
- ¿Expectativas económicas?
- Tanta pasta -me pone cara un poco... rara-. Hombre, actualmente tengo trabajo. Es cierto que me quiero cambiar, así que, de cambiarme, tiene que ser por algo que me sea atractivo profesional y económicamente hablando. Si estuviera en paro sí que lo bajaría, pero no es el caso.
Y va el pavo y me da una hoja para hacer un miniexamen en papel: Implementar una clase que represente una cola, una función que haga uso de la clase, un algoritmo de ordenación de vectores, un diseño de una pequeña base de datos de dos tablas y una consulta SQL sobre esas dos tablas. Bueno, pues nada, lo hago como el sudoku fácil. Él se va a otra sola, voy a buscarle, me dice que le espere (diez minutos) y termina viniendo, recogiendo el examen (que tan ricamente acabaría en una papelera al macharme) y me dice algo así como:
- Bueno, pues esto lo vemos y si hubiera una segunda entrevista, ya hablaríamos sobre ella y las condiciones del trabajo y características.
- Ya, vale.
Con tanto uso de condicionales y subjuntivos, ya veo que de esta empresa si te he visto, no me acuerdo. Mejor, porque no hubiera aceptado ese horario (uno, que es así de chulito). Se supone que son empresas que se vanaglorian de que el empleado importa, que la conciliación familiar y demás cancamusas, y luego te tienen todo el día allí. Pues casi que no, lo siento. Me llevo lo de haberme desoxidado en lo que a entrevistas se dice, pero lo que me fastidia un poco es el trato que tuve con alguien que ni había leído mi currículo ni había tenido quizás el sentido común de decirme mira, esto es para recién licenciados. Si quieres te entrevisto, me lo guardo para si necesitamos alguien con más tablas y si eso te llamamos. Ya digo que la entrevista tenía todo el aspecto de ser para gente nueva.

En fin, esta semana me va a tocar hablar por teléfono en inglés. Me da en la nariz que igual es una empresa de scam (estafa, como la de la lotería en otro país, el heredero nigeriano o las rusas que te aman locamente) pero mientras no me pidan dinero por ningún lado, se puede jugar con ellos.

Dos puntos de vista

Dos puntos de vista

Hayseed Dixie

Hayseed Dixie, pronunciado de manera parecida a AC/DC, es un grupo de música que hace versiones country de canciones de AC/DC, Alice in Chains, Aerosmith...

Si hacemos caso al artículo de la Wikipedia en castellano, se dice que los integrantes del grupo nunca habían escuchado nada de AC/DC, hasta que un día un coche chocó en las cercanías del pueblo y, aparte de al conductor muerto, se encontraron un montón de vinilos del grupo, escucharon las canciones e hicieron versiones para ellos. En realidad, es un vídeo de coña que tienen en su web oficial.

Os dejo con una selección de canciones que me gustan:
Y su particular versión, vídeo incluido, del Bohemiam Rapsody de Queen:

50 euros

50 euros tienen la culpa

Tienen la culpa, como dice uno de mi trabajo cuando habla sobre locales de alterne.

Jubilación a los sesenta y siete

¡Hola! Soy Ángel, el que a veces va a contracorriente. Unas veces por tocar los cojones, y otra porque veo más allá de mi ombligo y creo tener sentido común. Una de las últimas noticias es la de la propuesta del gobierno de subir la edad de jubilación dos años, a sesenta y siete años.

Protestas masivas, creación de grupos de Facebook de a los 67 va a trabajar tu puta madre y demás... Pues no, señores. El gobierno, mal que nos pese, tiene razón. Varios factores:
  • Envejecimiento de la población: Hay que decir que gracias a la inmigración esto se ha frenado bastante, pero hasta hace unos años España estaba cuesta abajo en esto de traer niños al mundo. Si la pirámide poblacional sigue creciendo en la parte superior las pensiones sólo se pagarían subiendo los impuestos a los trabajadores o aumentando la edad de jubilación.
  • Aumento de la esperanza de vida: Si aparte de no tener hijos sumamos que morimos con más años, son más años de pensiones a pagar. No creo que tenga que explicar mucho para que se vea que la bolsa se vacía.
  • Entrada al mundo laboral más tarde: Mi padre (que mañana cumple 62 años) empezaría a trabajar con catorce. Yo lo hice diez años más tarde, y tengo amigos de mi quinta que comienzan ahora. Menos años que la gente trabaja, menos dinero que ingresa el Estado.
No digo que tengamos que trabajar esos diez años de retraso respecto a la generación de nuestros padres (sería un suicidio) sino, por un lado, y lo dejo ya por imposible, dejar de gastar dinero público en chorradas, controlar y castigar severamente la corrupción (ja ja) y aumentar, leve y paulatinamente, la edad de jubilación. No queda otra, por mucho que queramos (y yo el primero) vivir del Estado, si no hay dinero con el que llenar la bolsa.

Creo recordar que en Alemania ya habían empezado con esto, o al menos recuerdo que el Mitarbeiter (trabajador contratado) de mi departamento me lo comentó: No se hace un los de este año se jubilan a los sesenta y cinco y a partir de entonces a los sesenta y siete. Lo que me decía él era que el plan era así:
  • Los que se jubilan este año (nacidos en 1945) se jubilan a los sesenta y cinco.
  • Los de 1946 a los sesenta y cinco y un mes.
  • Los de 1947 a los sesenta y cinco y dos meses.
  • ...
  • Los de 1969 a los sesenta y siete.
Como digo, es lo que toca. No hay que darle más vueltas.

Catedral

Haciendo experimentos con una lente de ojo de pez.


Catedral
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